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El caballero Jedi

Tesla concebía la dinámica del cosmos basada en un movimiento oscilatorio ligado a la gravedad.

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro F. Mercado

00:00 / 27 de febrero de 2016

Cuando un mosquito, esperemos que no sea el Aedes aegypti o si es de esta especie que no sea hembra, se posa en nuestra piel, es casi imposible percatarse de su presencia, a pesar de las ondas que su movimiento provoca en el aire. Sin embargo, cuando estamos manejando en una autopista y nos adelanta un tráiler, de esos que tienen 20 o más ruedas, el movimiento que genera en el aire puede sacarnos de la carretera si no estamos lo suficientemente atentos.

De manera similar, cualquier objeto con masa que se mueva en el universo genera olas en el océano cósmico o, si se prefiere, distorsiones del espacio-tiempo que se propagan por todo el universo. El movimiento de nuestro planeta o incluso el movimiento de nuestros cuerpos genera estas distorsiones, aunque es lógico suponer que éstas serán extremadamente mínimas, por lo que serán imposibles de detectar; solamente los cuerpos de enorme masa como los agujeros negros pueden generar ondas gravitacionales que, con la ayuda de sofisticados instrumentos, podremos detectarlas.

Los físicos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y los investigadores del Observatorio estadounidense de interferometría láser (Ligo), el pasado 14 de septiembre lograron detectar estas ondas gravitacionales que se produjeron en el último instante de la fusión de dos agujeros negros, a más de 1.000 millones de años luz de nuestra tierra. Gigantesco descubrimiento que confirma una importante hipótesis de la Teoría de la Relatividad General postulada por Albert Einstein hace 100 años. La posibilidad de observar, sin necesidad de la luz, la dinámica del cosmos nos permitirá ver las huellas de la creación del mundo e indagar sobre el secreto del origen del universo, algo verdaderamente provocador, desafiante y fascinante.

Pero no solamente fue Einstein quien predijo la existencia de esta fuerza que explica el comportamiento del universo, sino también el caballero Jedi de la ciencia, me refiero a Nikola Tesla. El físico de origen serbio nacionalizado norteamericano, sin duda uno de los más grandes genios de la ciencia, concebía la dinámica del cosmos basada en un movimiento oscilatorio ligado a la gravedad. En 1938 en una de sus conferencias postuló la hipótesis de que el cosmos o, con mayor precisión, el tejido del espacio-tiempo, se movía gracias a una fuerza que no podía ser captada por nuestros sentidos y que esa fuerza o energía actuaba a través de las ondas gravitacionales; una fuerza que, en última instancia, explicaría el nacimiento y muerte de las estrellas y, en general, la lógica del cosmos.  

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