Columnistas

La energía de Trump: baja y sucia

A Trump le importa mucho más la adulación popular que los consejos serios sobre políticas públicas.

La Razón (Edición Impresa) / Paul Krugman

08:50 / 04 de junio de 2017

Donald Trump tiene dos creencias falsas sobre la energía, una personal y otra política. Y esta última puede lanzar al mundo por un camino hacia el desastre. Según se dice, por el lado personal, Trump desdeña cualquier tipo de ejercicio, excepto el golf. Él cree que hacer mucho ejercicio para sudar dilapida las preciadas reservas finitas de los fluidos corporales, quiero decir de la energía, con las que nace una persona y, por lo tanto, se debería evitar.

Muchos años de actuar bajo esta creencia puede explicar, o tal vez no, la extraña y penosa escena en la Cumbre del G7 en Taormina, en la que seis de los dirigentes del mundo avanzado caminaron juntos unos cuantos metros por esa ciudad histórica italiana, pero Trump, a quien transportaban en un carrito eléctrico de golf, los siguió atrás.

Sin embargo, de mayores consecuencias es la falsa creencia de Trump de que al levantar las restricciones ambientales, terminando la supuesta “guerra contra el carbón”, hará que regresen los días en los que la minería del carbón empleaba a cientos de miles de obreros estadounidenses.

¿Cómo sabemos que esta creencia es falsa? Para empezar, el empleo en el carbón empezó a fallar muchísimo antes de que se comenzara a hablar seriamente sobre el medio ambiente, y ya no se diga acerca del calentamiento global.

De hecho, los empleos en el carbón bajaron dos tercios entre 1948 y 1970, año en el que se fundó el Departamento de Protección del Ambiente en Estados Unidos. Esto sucedió a pesar del aumento, no de la caída, en la producción de carbón, lo que refleja, principalmente, el remplazo de la extracción a la antigüita, con pico y pala, con la excavación a cielo abierto y la remoción de la cima de las montañas, que requieren muchísimos menos trabajadores.

Es cierto que en los últimos años la producción de carbón por fin ha empezado a caer, en parte debido a las normas ambientales. No obstante, principalmente su producción está disminuyendo debido al progreso en otras tecnologías. Como lo expresó un analista la semana pasada, el carbón “realmente ya no tiene mucho sentido como materia prima”, dado que los costos de energías más limpias, como el gas natural y la energías eólica y solar, están cayendo rápidamente.

¿Quién era ese analista? Gary Cohn, el presidente del Consejo Económico Nacional, es decir, el propio economista en jefe del gabinete de Trump.

Uno se pregunta, no obstante, si es que Cohn le ha expresado esos puntos de vista, que representan el consenso entre los expertos en energía, al Presidente.

Alguna vez, hace no mucho tiempo, se consideraba ampliamente que defender la energía limpia era un tipo de cosa impráctica, de la contracultura. Los hippies en las comunas podían hablar de paz, de amor y de la energía solar; la gente práctica “sabía” que la prosperidad se trataba de extraer cosas y quemarlas. Empero, hoy en día quienes toman en serio a la política energética ven un futuro que les pertenece en gran medida a las energías renovables y, en definitiva, no uno en el que seguimos quemando mucho carbón; y mucho menos hablar de emplear a muchas personas para extraerlo.

Pero eso no es lo que quieren oír los electores de la que solía ser la zona carbonífera. Respaldaron con entusiasmo a Trump, quien prometió hacer que regresaran esos empleos, aun cuando con su agenda real prevé castigar a esos electores con salvajes recortes a los programas de los que dependen. Y a Trump le importa mucho más la adulación popular que los consejos serios sobre las políticas públicas.

Lo que me trae de vuelta al viaje de Trump por Europa, que fue asombroso, no por lo que hizo, sino por lo que no hizo. Primero, en Bruselas, declinó respaldar el Artículo 5 de la OTAN, el cual establece que un ataque contra un miembro de la Organización es un ataque contra todos. En efecto, repudió el punto central de la alianza más importante de EEUU. Bueno, fue casi como si estuviera más interesado en apaciguar a Vladímir Putin que en defender a la democracia. Después, en Taormina, fue el único dirigente que se negó a respaldar el Acuerdo de París sobre el clima, un acuerdo mundial para limitar las emisiones de los gases invernadero que podría ser nuestra última buena oportunidad para evitar un cambio climático catastrófico. ¿Por qué? En este punto, las aseveraciones de que tratar de limitar las emisiones causaría un vasto daño económico han perdido toda credibilidad: el mismo progreso tecnológico en las energías alternativas que están marginando al carbón haría que la transición a una economía de bajas emisiones fuera muchísimo más barata de lo que cualquiera pudiera haber imaginado hace años.

Cierto, tal transición aceleraría la disminución del carbón. Y esa es una razón para brindar ayuda y nuevos tipos de empleos a los mineros de ese mineral. Sin embargo, Trump no le está ofreciendo a la zona carbonífera una verdadera ayuda, solo una fantasía sobre darle marcha atrás al reloj. Esta fantasía no durará mucho: en un par de años será obvio, sin importar lo que él haga, que los empleos en el carbón no van a volver.

Sin embargo, la fantasía ni siquiera duraría tanto tiempo, si sigue al Acuerdo de París.

Entonces, ¿estoy sugiriendo que el líder más poderoso del mundo podría estar poniendo al futuro del planeta en riesgo para que pueda seguir diciendo mentiras políticamente convenientes que, en cualquier caso, pronto quedarán expuestas? Sí. Si esto les parece inverosímil, es que no se habrían estado leyendo las noticias de los últimos meses.

Ahora, quizá Trump no finiquite realmente a París; o quizá ya no esté en el escenario antes de que el daño sea irreversible. Sin embargo, hay una posibilidad real de que la semana pasada fuera un momento crucial en la historia humana, el momento en el que un dirigente irresponsable mandaba corriendo a todo el mundo al infierno en un carrito de golf.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia