Columnistas

Oportunidades

La alianza entre Unidad Nacional y el Movimiento Demócrata Social duró una salva de cohetes

La Razón (Edición Impresa) / Fernando Mayorga

00:01 / 04 de enero de 2015

Otra oportunidad perdida. En octubre del año pasado, el campo opositor presentó en los comicios generales a tres partidos y un frente electoral. Solamente dos tiendas políticas obtuvieron curules en la Asamblea Legislativa (UD y PDC), y dos partidos (MSM y PVB) perdieron su personería jurídica porque no alcanzaron el mínimo de votación. Así se esfumó una chance para sentar las bases de una configuración institucional estable y pluralista en el sistema de partidos. Se ratificó un esquema de sistema de partido predominante en torno al MAS, en el que las dos fuerzas parlamentarias rivales denotan preocupantes signos de precariedad. No hay primera sin segunda, dicen, y los estertores de la oposición continuaron, con menos dramatismo y escasa estética, en la fase de inscripción de candidaturas a las elecciones departamentales y municipales previstas para fines de marzo.

El PDC fue inhabilitado para participar en las elecciones subnacionales por incumplimiento de una norma elemental y quedó formalmente fuera de la contienda. El frente electoral Unidad Democrática (UD) no soportó el desafío de articular una coalición política estable. La alianza entre Unidad Nacional (UN) y el Movimiento Demócrata Social (MDS) duró una salva de cohetes, porque en la mayoría de los departamentos esas fuerzas políticas presentaron candidatos por separado o en alianzas con otras agrupaciones locales. Incluso en las dos plazas regionales (Santa Cruz y Beni) donde son oficialistas, los opositores al MAS se presentan de manera dispersa y enfrentados entre sí. Otro síntoma de precariedad opositora es la postulación de Luis Revilla como candidato de una agrupación ciudadana en pos de su reelección, un hecho que permitiría reproducir la larga presencia del MSM al mando del municipio paceño y propiciar la refundación de esa organización política. Su victoria está en duda porque el voto opositor corre el riesgo de dispersarse debido a la presencia de más de media docena de candidatos, incluidos algunos que exigían unidad en las filas de la oposición.

Así las cosas, habrá que prestar atención al desempeño del MDS (también llamados “Demócratas”)  como uno de los efectos colaterales del proceso electoral, puesto que se trata de la única tienda política de reciente creación (sobre la base de VERDES, que venció en los comicios departamentales cru- ceños de 2010), que busca su consolidación como fuerza regional y aspira a ampliar su presencia territorial en otros lugares, como Cochabamba. Interesa destacar una decisión estratégica del MDS en torno a las elecciones para alcalde en Santa Cruz porque, a diferencia de UN en la ciudad de La Paz, este partido no se desgastará en la disputa del espacio electoral municipal que tiene como favorito a Percy Fernández. Asimismo, la lista de los Demócratas en Cochabamba muestra la presencia de dirigentes del extinto MSM, retomando en cierta medida un acercamiento político entre el MSM y el MDS, que no se concretó en una alianza para las elecciones generales de octubre pasado. La estrategia electoral de UN es más errática, mientras que el PDC quedó fuera del juego, por lo tanto, es previsible que —aparte del MAS— solamente el partido liderado por Rubén Costas tendrá presencia política en el ámbito parlamentario y en instancias ejecutivas en municipios y gobernaciones.

En otras palabras, los resultados de las elecciones subnacionales provocarán una nueva reconfiguración en el campo de la oposición. Se trata de la tercera recomposición en poco más de una década, lo que pone en evidencia que existen limitaciones analíticas en sus filas (así sean dirigentes o consultores) para comprender las claves del proceso político y actuar en consecuencia. Por eso, acuden a la explicación fútil de “exceso de apetitos personales” o de “falta de voluntad política”, un recurso retórico que sirve para justificar derrotas, pero no para establecer las bases de una necesaria renovación intelectual y moral. Y esa reforma intelectual y moral no depende de la existencia de una nueva oportunidad política (por cierto, no hay elecciones hasta fines de 2019), sino de una decisión estratégica, aquella que connota la capacidad y el talento que distingue a los líderes políticos de los mortales ciudadanos. No es difícil darse cuenta de que la renovación intelectual y ética en sus filas es un requisito ineludible, si es que pretenden aportar positivamente a la construcción y fortalecimiento de la democracia intercultural.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia