Columnistas

Opresión y equidad de género

Si la mujer actúa igual que el hombre, eso sería erosionar y corroer el paradigma de equidad de género

La Razón / Félix Layme Pairumani

00:47 / 27 de marzo de 2012

El colonialismo hace su contra-fuerza a la hora de las iniciativas del cambio. Uno debe ser muy cuidadoso en el inicio y en el camino de su nueva vida, porque aquél, si se pretende salir de él, le hará constantes zancadillas. Sobre todo son presa fácil, en este forcejeo, los que recién incursionan en la política. Las personas dominadas desde hace mucho tiempo o los que habiendo sido de otra cultura, que por la fuerza de la política cultural de su país tienen que adoptar una nueva cultura, están próximos a caer en esa trampa. Tales son los casos del indígena y la mujer.

El desconocimiento de la política indígena, para muchos no indígenas, les ha resultado un traspié en su paso por la historia del país. Por su parte, cuando un indígena hace política, lo hace bien cuando refleja su ideología cultural y se rige por ella, pero si luego sigue ideologías extrañas y ajenas, lo hará siempre de forma contradictoria.

En realidad es el enfrentamiento de dos sistemas de pensamientos opuestos que se vuelven un enredo, precisamente por no saber conjugarlos bien y sobre todo por falta de tino y dominio de ambas realidades; para muchos es difícil sincronizarlos en sus iniciativas políticas. Por eso un político no indígena de algunas regiones del mundo andino casi siempre se aplazará cuando quiere gobernar el país bajo una visión andina; y un indígena siempre fracasará si quiere gobernar la nación con el pensamiento ajeno, aunque la ley de la excepción también juega su parte.

Hoy rige la era de la equidad de género. En realidad, dicho paradigma está ya aquí; no es casual que en los distintos concursos de matemáticas siempre ganen las chicas. Tampoco es fortuito que en Chile, Argentina y Brasil hayan llegado mujeres a la primera magistratura, y en Perú faltó poco. “El mundo está escogiendo ser mujer”, dice Pániker.

Pero si la mujer hace méritos hasta conseguir el adjetivo de: “la dama de hierro”, no le hace favor a la equidad de género. Mejor dicho, si la mujer actúa igual que el hombre, demostrando verticalismo, racionalidad mecánica, rivalidad, etc., será una caricatura del hombre. Eso sería erosionar y corroer muy pronto el paradigma de equidad de género, debido a las imitaciones caricaturescas al hombre con sus dos guerras mundiales, sus bombas atómicas y la destrucción del planeta en nombre de la civilización. Si es que no se está seguro de nada, habría que trabajar pronto para entender la naturaleza de la mujer y de la nueva cultura. Aquello de imitar al hombre permitiría el surgimiento de nuevas hipótesis o tesis en contra del paradigma de equidad de género, luego lloverían las verificaciones y confirmaciones, con lo que pronto se disiparía dicho modelo.

En esta era debe reinar el amor antes que el odio, la mujer debe reflejar su pensamiento, su manera de ser, que en realidad es distinta a la del hombre, que hasta ahora se la ha tenido rezagada, en un segundo plano y oculta. De ahí aquello de “detrás de un gran hombre, una gran mujer”, fue corregido por doña Lidia Katari en la prensa: “¡No… al lado del hombre!”. Ella estaba expresando el sentir y la visión aymara de la equidad de género.

Para concluir, cabe mencionar una cita de Pániker: “como reza un antiguo texto chino, habiendo llegado a su clímax, el yang se retira en favor del yin”. Tanto el hombre como la mujer deben entender esto y deben cooperar para cumplir su turno. Así como la mujer estuvo esperando tanto tiempo que el hombre cumpla su oportunidad, ahora él debe dejar que las mujeres asuman su manera de ser y obren.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia