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Paliativos

Se debe enseñar a casi todos los conductores sobre el significado de los colores de los semáforos

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Villagómez

03:14 / 10 de diciembre de 2013

El tráfico de la ciudad está insoportable y empeorará, in crescendo, a medida que se acercan las fiestas de fin de año. Ya lo dije: la plata cae mal a la ciudad. Sin control alguno, se incorporaron al parque automotor centenares de vehículos nuevos, viejos y chatarras (a los que se suma el transporte automotor alteño) que ahora se amontonan en una estructura vial que jamás fue pensada para semejante cantidad de automóviles, y literalmente nos ahogamos en smog y estrés.

Se piensa además, y en pleno siglo XXI, que debemos invertir cantidades enormes de dinero para solucionar el tráfico, sabiendo hace años que un fenómeno urbano basado en el crecimiento concentrado,  favoreciendo al capital sobre el hombre, un desarrollo urbano típico de formaciones sociales dependientes y marginales, no tiene salida. Aceptemos que este maremágnum se renovará maliciosamente hasta que nos asfixiemos o nos reinventemos algún día.

En ánimo extrañamente edificante y poco original (hasta diría en afán navideño) propongo cuatro medidas que nos ayuden a sobrevivir en este infierno. Unos paliativos, efectivos y razonables, sin necesidad de contratar venezolanos, ni españoles o austriacos. Uno: que se establezcan vías expeditas, longitudinales y transversales (llamados en otras ciudades ejes viales), con prohibición absoluta de estacionar en ellas las 24 horas del día, so pena de las multas más elevadas posibles. Aquí permítanme un apunte para los racistas: en otros países se respetan las normas no porque son de un biotipo superior, sino porque a los infractores los revientan con multas astronómicas, así los volvieron tan respetuosos.

Retorno al tema: con esta medida, muchos hogares, cuarteles, ministerios y multicines no tendrán estacionamiento en la puerta y dejarán de abusar a toda la ciudad. Basta ver vías como la avenida Arce, la Bolívar o la 21, que se quedan estúpidamente reducidas a dos carriles cuando son un hervidero de energúmenos al volante.

Dos: se debe peatonalizar el mayor espacio posible del centro paceño, en un plan que beneficie a todos y perjudique sólo a los burócratas del Estado. Ellos no podrán llegar a su escritorio en automóvil, y a ver si así descentralizan esta ciudad de una maldita vez.

Tres: el municipio puede comenzar un lucrativo emprendimiento con la construcción de grandes edificios de estacionamiento público en sitios estratégicos, comprando, fusionando y expropiando lotes adecuados para ello. Si lograron éxito en otros rubros, por qué no en estacionamientos.

Cuatro: se debe enseñar a casi todos los conductores, públicos y privados, sobre el significado de los colores de los semáforos; pocos saben para qué sirve ese rojo, ese amarillo y ese verde; piensan que es un saludo a la bandera.

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