Columnistas

La Paz sería más maravillosa...

La ciudad de La Paz no es mera topografía o su gente, es la relación de ambos

La Razón (Edición Impresa) / Esteban Ticona Alejo

00:05 / 03 de enero de 2015

En diciembre de 2014, se dio a conocer que La Paz (o Chuqiyapu marka), sede de gobierno de nuestro país, quedó entre las siete ciudades maravillosas del mundo, como parte de un concurso internacional organizado por la fundación New7Wonders. Algunos críticos manifestaron su disconformidad, porque supuestamente el certamen de la organización del cineasta suizo-canadiense Bernard Weber habría actuado sin transparencia en la medición de las encuestas, o que el concurso era impulsado simplemente por el espíritu capitalista de los empresarios, en fin.

Una lectura más real sobre las verdaderas pretensiones se puede lograr al analizar quiénes o qué actores de la ciudad han ejecutado acciones concretas para posesionar a La Paz como una ciudad maravillosa. Precisamente después de la celebración del nombramiento en la plaza Villarroel (que terminó como siempre en una gran borrachera), se realizó una cumbre que reunió a varios sectores sociales, pero sobre todo a empresarios, incluidos del Estado. El título del evento (“Cumbre, La Paz Ciudad Maravillosa por el De-  sarrollo Turístico de la Ciudad”) que busca posicionar la marca “La Paz Maravillosa” en el marco del proyecto nacional “Bolivia te espera” explica las verdaderas intenciones, nada interesantes, para Chuqiyapu marka.

En los distintos momentos de la votación preguntaba, ¿qué es lo maravilloso de Chuqiyapu marka o la ciudad de La Paz? Hay varias respuestas. Unos resaltan su particular geografía, construida en una gran hoyada. Hay que recordar que en la campaña se promocionó muchas fotos lindas de la ubicación especial de la ciudad acompañada del apu Jillimani. Otros destacaban a su gente, a los “paceños/ñas”, aunque en este aspecto resulta difícil ponernos de acuerdo, ya que aún no existe “el paceño/ña”, pues unos aún nos sentimos más aymaras, quechuas, mestizos, etcétera que paceños. Por lo tanto, no existe la identidad paceño/ña como suele publicitarse. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya maneras de convivencia entre los diferentes sectores sociales, no exenta de conflictos y formas de racismo y discriminación. Aunque hay que destacar la manera extraordinaria de convivencia multicultural que heredamos de nuestros antecesores precoloniales, hoy expresada en muchos inmigrantes nacionales y extranjeros que no se sienten extraños y terminan atrapados por la cultura de los pueblos ancestrales andinos.

No obstante, buscar la articulación de las instancias gubernamentales (municipalidad, Viceministerio de Turismo y gobernación) y el sector privado, como un plan de desarrollo turístico para posesionar a La Paz como ciudad maravillosa es mera retórica y es una política turística-empresarial, pues no están presentes los actores principales, como son las juntas vecinales u otras organizaciones culturales, educativas, artísticas, intelectuales e incluso deportivas. Porque quienes habitamos la ciudad en el día a día, quienes hacemos que sea vivo Chuqiyapu, somos parte de esas organizaciones. Precisamente el gran error de esas políticas que pretenden implementarse es pensar que La Paz es mera topografía o solo su gente; pero no piensan que es la relación de ambos, y eso supone pensar de otra manera y bajo otros criterios como la educación, para una mejor convivencia, pero también para una mejor relación de equilibrio entre los habitantes con la madre naturaleza (por ejemplo, ¿cómo seguimos contaminando a la ciudad?), en fin, y eso a las empresas de turismo nunca le interesara. Wali kusawa Chuqiyapu markasaxa aytata “ciudad maravilla” sasa. Jichhaxa jach’a qulqin jaqinakakiwa wali kusaw sasa apnaqañ munapxistuxa. 

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