Columnistas

Ponete en sus zapatos

La acción de ‘ponerse en los zapatos’ de ellas pretende romper muchas barreras.

La Razón (Edición Impresa) / Pablo Rossell Arce

02:26 / 21 de febrero de 2013

Esta triste época nos muestra que el machismo parece haberse ensañado con la vida de tantas mujeres. Digo parece, porque en realidad siempre fue así. Sólo que no lo podíamos ver; las salas de prensa no le daban importancia, las oficinas de denuncia de la Policía tampoco. Unas cuantas esclarecidas mujeres, desde hace varios años, sí lo vieron, lo sintieron y empezaron a trabajar no sólo para hacer de este país un país más seguro para ellas, sino más incluyente y equitativo.

Desde la acera del frente, otras mujeres las atacaron tildándolas de “oenegeras” (¡horror!), “neoliberales” y “funcionales al sistema”. Pero la mera verdad es que para las de esta acera, para las de la acera del frente y cualquier acera de nuestras ciudades, todo avance legal que permita proteger a las mujeres y dotarles de mejores condiciones para ejercer sus derechos políticos es un avance para todo el país.

Valgan estas líneas para reconocer y felicitar el trabajo de varias camadas de feministas bolivianas que abrieron con un titánico esfuerzo —del que sólo ellas saben— el camino para que nuestra sociedad aprenda a reconocer los derechos tradicionalmente ignorados de las mujeres. Pero hete aquí que partir de la realidad más abyecta también se manifiestan las expresiones más sublimes: grupos de hombres dispuestos a cambiar sus vidas y a darle una lección a nuestra adormecida sociedad, con iniciativas que ponen en cuestión nuestra cultura y nos retan a enriquecer nuestro punto de vista.

En este año, ya van varias manifestaciones de repudio a los crímenes cometidos contra las mujeres bolivianas. Algunos de mis amigos se sumaron a las mismas. Y varios otros van expresando su cuestionamiento a la manera en que sus familias intentaron perpetuar una cultura de desvalorización de las mujeres. Pero las marchas y manifestaciones no son nada novedoso en nuestro país, pueden ustedes decir. Todo el mundo marcha. Cierto. Pero permítanme decir que una marcha pacífica que busca un país más pacífico y más seguro para las mujeres tiene un valor cualitativamente superior al de una marcha acompañada de bloqueo y chicotazo para mantener los privilegios de los choferes de carrys.Además de las marchas, me interesa resaltar la iniciativa del grupo Ponete en sus zapatos Bolivia, que pretende replicar experiencias que ya se dieron en otras ciudades del mundo: una marcha de hombres con zapatos de mujer, una manifestación en contra de la violencia de género; una señal de que éste es un problema de toda la sociedad, no sólo de las mujeres.

La acción de “ponerse en los zapatos” de ellas pretende romper muchas barreras, pero la principal es la barrera de la mente. En palabras del grupo boliviano Ponete en sus zapatos: “No es nomás declarar apoyo a ellas, hablar de igualdad entre mujeres y hombres, y decirse antimachista… Es accionar, cambiar, combatir contra cada una de las situaciones de desigualdad que persisten”.

Una de las primeras experiencias de este tipo se realizó en Sevilla en 2006; luego se propagó a otras ciudades del mundo. Así, vimos a hombres con tacones marchando en El Paso (Texas), en México, en Panamá y ahora en Bolivia.

Así es. La primera convocatoria para Bolivia la hacen en la ciudad de Santa Cruz para el 5 de marzo. Queda hecha la invitación para que ustedes visiten la página de Facebook del grupo Ponete en sus zapatos y, por supuesto, para que quienes se sientan convocados, acompañen la manifestación en Santa Cruz.

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