Columnistas

¡Populismo y champán!

La Razón (Edición Impresa) / Tribuna - Alejandro A. Tagliavini

00:00 / 30 de noviembre de 2015

La elección de Macri para la presidencia es buena noticia para el desarrollo de Argentina, pero difícilmente —vista su historia como alcalde de Buenos Aires y sus propuestas— produzca cambios importantes y, por cierto, no terminará con el populismo. Eso sí, el día de su triunfo, hubo fiesta y cuentan que sus colaboradores brindaron con vino espumante.

Los cambios propuestos hasta ahora —como la reorganización de los ministerios— son solo cosmética. Macri cree que se trata de “gestionar bien” al Estado sin comprender que la esencia del gobierno actual es falsa desde que su autoridad se basa en el monopolio de la violencia —policial y militar— que desordena desde que contraría el orden natural, dice la metafísica aristotélico tomista.

“Vamos a derrotar al narcotráfico” dijo y me pregunto cómo superará a las fuerzas armadas de EEUU que no lo han logrado. Pero su frase más demagógica —sin argumentación racional— es la de que “vamos por un país con pobreza cero”. Debería saber que la miseria tiene su raíz en un Estado que cobra impuestos de manera coactiva —por tanto, desordena— ya que son derivados hacia abajo vía precios y baja de salarios.

Según Martín Simonetta en 2013, el gasto público representó 35,41% del PIB. Más de uno de cada tres pesos que producen los argentinos se destinan a pagar al Estado. Y en ningún momento el presidente electo habló de una drástica reducción de la presión impositiva, es más, en Buenos Aires la aumentó.  

Lo más sintomático es que “decretará la emergencia en seguridad” aumentando el gasto en policía, en represión, dejando claro que no entiende el fallo esencial del Estado que mencionamos. El delito es inducido por la marginalidad. Japón, por caso, con menos desocupación y miseria, tiene una tasa de 0,3 homicidios anuales por cada 100.000 habitantes contra 5,5 de Argentina. Lo que debería hacer es derogar las leyes coactivas que desordenan y provocan marginalidad, como el salario mínimo que impide que trabajen quienes ganarían menos. Pero Macri ni lo pensó.

Esto me recuerda que, según la OCDE, uno de cada cuatro (25,8%) jóvenes de entre 19 y 25 años ni estudia ni trabaja en España, en Turquía el 31,6%, Grecia (28,3%) e Italia (27,6%). Qué se supone que hagan estos jóvenes. Algunos se alistan en el ISIS que les da una razón fanática para existir y que paga buenos sueldos. En España, por caso, casi la mitad de las personas detenidas sospechadas de actividades terroristas son nacidas allí.

A qué bombardea entonces occidente las posiciones del ISIS en Siria, matando a civiles, si los terroristas están dentro. EEUU gasta 10 millones de dólares cada día en esta guerra. Cuántas personas podrían comer con ese dinero. Dicen algunos que es solo un reparto de poder entre Moscú y Washington, en cualquier caso, sí es cierto que hay muchos negocios de poder y dinero. Populismo… y ¡champán! para fabricantes de armas.  

Entretanto, el Papa sigue desafiando los peligros que ven los gobiernos y lleva “un mensaje de paz y esperanza” a Kenya y Uganda que son blanco privilegiado de los somalíes de Al-Shabaab aliados de Al Qaeda, y a República Centroafricana. Calculan que unos 1,4 millones de personas asistirán a la misa de Nairobi mientras que, durante el último viaje de Obama a África, se solicitaba a las personas que, por seguridad, no salieran a las calles.

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