Columnistas

Posición histórica de Chile frente al mar

Sería muy conveniente buscar un entendimiento reservado, al margen de la demanda en la CIJ

La Razón (Edición Impresa) / Ramiro Prudencio Lizón

00:02 / 11 de marzo de 2015

Don Carlos Mesa ha manifestado últimamente que la política tradicional de Chile ha sido la de buscar una solución definitiva al problema marítimo nacional. Y así ha sido en efecto. En el transcurso del siglo XX hubo diversas negociaciones entre los dos países relativas al tema marítimo. Y de ellas han salido compromisos públicos de Chile para solucionar nuestro enclaustramiento geográfico, como el Acta Protocolizada del 10 de enero de 1920, y la declaración pública de 1926, donde aceptaba la propuesta del entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Frank Kellog, de entregar Tacna y Arica a Bolivia.

Sin embargo, mucho más importante para nosotros es lo que sucedió posteriormente. En primer lugar, el gobierno del presidente González Videla llegó a proponer en 1950 el ingreso a una “negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico”. Luego, durante el gobierno de Jorge Alessandri, Chile presentó un memorándum en 1961 donde declaraba que “siempre ha estado llano a estudiar en gestiones directas con Bolivia la posibilidad de satisfacer las aspiraciones de ésta y los intereses de Chile”. Como se sabe, el conflicto producido por el desvío de las aguas del río Lauca sepultó esta nueva iniciativa.

Poco tiempo después, el gobierno de Eduardo Frei Montalva reanudó conversaciones reservadas sobre el tema marítimo, las cuales se continuaron con el gobierno socialista de Salvador Allende, llegándose a concebir una solución mediante un corredor al norte de Arica, tal como se había estudiado en 1950. A la caída de Allende, el régimen militar que tomó el poder, encabezado por el general Pinochet, también se preocupó del asunto y buscó un arreglo directo con Bolivia. De este modo se llegó a la negociación iniciada en Charaña; en la cual, mediante  una nota del 19 de diciembre de 1975, Chile ofreció ceder a nuestro país un corredor al norte de Arica, con continuidad territorial desde Bolivia hasta el mar. Posteriormente, y pese a que se habían roto abruptamente las relaciones diplomáticas con Chile, se volvió a negociar la cuestión marítima. La última tratativa formal tuvo como punto culminante la reunión de los dos cancilleres en Montevideo, en 1987, bajo los auspicios del gobierno uruguayo.

Cuando surgió la democracia en Chile, continuó el interés chileno por entenderse con Bolivia. En el gobierno del presidente Aylwin, su canciller, Silva Cimma, sugirió la creación de una comisión reservada, de cuatro miembros por lado, encargada exclusivamente del problema marítimo. Lamentablemente la Cancillería nacional nunca dio respuesta a dicha propuesta. Luego, durante la gestión de Frei Ruiz Tagle, el canciller José Miguel Insulza propuso la designación de un representante por cada canciller, quienes tratarían la cuestión marítima en forma reservada. La labor de estos dos delegados duró poco tiempo, porque hasta ese vínculo, la Cancillería nacional terminó por romperlo.

El siglo XXI comenzó con los mejores auspicios. En Bolivia surgió el gas que daba la oportunidad de crear una estrecha interrelación económica con Chile, país que necesitaba ese energético con desesperación. El presidente Ricardo Lagos vino a Bolivia en reiteradas ocasiones para mantener entrevistas con casi todos nuestros gobernantes. Pese a ello, la venta de gas a Chile siempre se frustró, lo que dejó una profunda amargura en ese país.

Por otra parte, cabe reiterar que cuando los dos países se transan en enfrentamientos violentos, la nación chilena decide rechazar toda posible inteligencia sobre la materia, reiterando que con el Tratado de 1904 se han solucionado todos los problemas territoriales. En consecuencia, sería muy conveniente bajar ahora el tono agresivo y tratar de buscar un entendimiento reservado, al margen de la demanda en la Corte Internacional de Justicia. De este modo, cuando llegue el dictamen final del tribunal de La Haya, los dos países estarían preparados para ingresar a una negociación de buena fe, franca, solidaria e integradora.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia