Columnistas

El Presidente está nervioso

¿Por qué tanta desazón en el país? Porque el propio Gobierno se lo ha buscado

José Gramunt de Moragas

00:02 / 08 de julio de 2012

Por qué tanta desazón en el país? Porque el propio Gobierno se lo ha buscado. Evo Morales y sus compañeros de aventura pensaron que sustituyendo el noble título de República de Bolivia por el ramplón de Estado Plurinacional el país iba a cambiar en mejor, íbamos a vivir bien. Lo de vivir bien sí que se observa en los pimpantes automóviles de último modelo y en el tren de vida de los capitostes, así como de un sector privilegiado de la población, fiel al gran jefe. O sea, lo de siempre. Lo que el plurinacionalismo socialista comunitario no logró fue tranquilizar al país. La sede de gobierno es un gran cuadrilátero de box. Sería interesante que alguna empresa consultora espabilada incluyera entre sus indicadores de ingobernabilidad las sumas destinadas a la dotación y “consumo” de gases lacrimógenos. Y en varias localidades mineras los llamados cooperativistas asaltan los yacimientos y, encima, toman rehenes.  Campea el desgobierno.

Con gases y todo, las cosas no van mejor y el Sr. Presidente se pone cada día más nervioso. Reconozco que ser presidente de un país no debe ser fácil. En el caso particular de Evo Morales, cada vez se manifiesta más temeroso de ser victimado, sea  por algún demente suelto, sea por una derecha inexistente que él mismo se encarga de magnificar; o al menos eso dice para justificar sus consabidas agresiones verbales a diestro y siniestro. Así las cosas, no faltan quienes justificarían un análisis siquiátrico del Gobierno en pleno. Una solución podría ser la de contratar a unos expertos cubanos, que ellos saben mucho sobre el comportamiento de la “psiqué” de un caudillo que aguanta más de 50 años sin que nadie le chiste.

Uno de los conflictos que preocupa al Sr. Presidente es el TIPNIS. Pero él ya ha decidido que  la carretera cuyo trazado parte por mitad del parque natural se hará pese a quien pese. Este empecinamiento hace que la gente se forme juicios temerarios ¿No será que el contrato con la constructora brasileña OAS no es del todo transparente? Y, a partir de aquí, sigue una lista de preguntas que muchos se plantean. ¿Y la Jindal que se va, dejando atrás un proyecto que, por los datos que ya eran conocidos por la gente que sabe del asunto, tenía que abortar antes de la fecha de nacimiento? ¿Y Aerosur, a la espera de un mago Merlin milagrero made in USA que engatusó a algunos ingenuos que todavía esperan rescatar algunos despojos? ¿Y la fábrica de cartón? ¿Y qué pasará con Ametex, la industria textil más importante del país, que ha sido alquilada y próximamente será comprada por el Estado? Y últimamente, las barcazas y “empujadores” chinos destinados al transporte fluvial hasta al Atlántico, de soya, minerales, ganado o cualquier otra mercadería exportable. Una vez más ha tenido que ser la prensa “de la derecha” la que dé el toque de alarma sobre los empujadores y las gabarras por las que se pagaron por adelantado 25 millones de dólares. Ningún dandy paga al sastre antes de cerciorarse de la calidad del paño y después de comprobar la buena hechura. Por último, aunque no es el final, ¿qué hay sobre la restructuración de la Policía y de sus pichones de la Anapol?

A la vista de éstos y otros problemas pendientes, se comprende que el Presidente esté nervioso; y fácilmente irritable. Lo malo es que este estado de ánimo es contagioso y no contribuye a vivir bien.

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