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Quetzales y ovejas

El quetzal es un ave que no puede vivir en cautiverio, pues en poco tiempo pierde su plumaje y muere

La Razón / Alejandro F. Mercado

01:22 / 24 de noviembre de 2012

Los seres humanos pueden ser clasificados con base en distintos criterios y diversas perspectivas. Si lo hacemos por su estructura caracterológica, encontraremos que existen dos tipos de hombres, aquellos que aman la libertad y los que tienen miedo de ella. A los primeros los llamaremos hombres quetzal; y a los segundos, hombres oveja. El quetzal es un ave que vive en las regiones tropicales de América. El quetzal de Centroamérica es de cola larga y brillante plumaje, verde en el dorso, y rojo carmesí en el pecho.

Es un ave que no puede vivir en cautiverio, porque en poco tiempo pierde su plumaje y muere; razón por la cual fue adoptada como símbolo patrio de la República de Guatemala, como emblema de libertad. La oveja, por su parte, es un mamífero doméstico usado como ganado.

El abrumador avance de la ciencia y la tecnología, así como la ampliación de la brecha en el desarrollo, de manera paradójica y quizá contradictoria, han conducido a la pérdida de la valoración del individuo y, lo que es peor, a una especie de autoconciencia de la insignificancia de uno mismo, a la disposición a subordinarse a otros y, en general, a la búsqueda por mimetizarse en grupos humanos, llámese movimientos sociales, fraternidades o cualquier ámbito donde se puede dejar de existir como individuo. No por nada los bailes en las entradas folklóricas hoy tienen tanta acogida. Los hombres oveja son legión. Cuando en las concentraciones los escuchamos gritar ¡Viva! ¡Muera! o lo que sea, estamos escuchando el balido de las ovejas, beee, beee, rogando por migajas de seguridad.

Los hombres oveja no solamente que han cedido su libertad, sino que han propiciado la aparición de lobos vestidos de oveja o, mejor, de cerdos, para caracterizarlos como lo hace George Orwell en su obra Rebelión en la Granja. Éstos viven del engaño y la consecuente explotación de las ovejas, por lo que conviene recordar una frase de uno de los más destacados científicos, Benjamín Franklin: “Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”.

Son los hombres quetzal quienes sostienen y mueven el mundo, son los que reflejan la imagen de Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach. Arriesgan, compiten, crean, inventan, producen riqueza e impulsan el desarrollo. Cuando la dinámica del crecimiento presenta una desaceleración, se trata de que los hombres quetzal se cansaron de luchar contra los cerdos y las ovejas, pero volverán a impulsar la rueda del desarrollo, porque esta función está en su naturaleza.

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