Columnistas

Rayados con el orden

La sobrevivencia de las cebras en la sede de gobierno pone en evidencia nuestra falta de educación.

La Razón (Edición Impresa) / Marco Basualdo Z.

00:40 / 06 de diciembre de 2015

Llega fin de año y La Paz es, más de lo habitual, un mercado persa. Las calles no pertenecen a nadie por el libre albedrío, y tanto vehículos particulares y públicos como transeúntes y vendedores se disputan lo que queda de espacio para transitar. El estado de cosas podría desatar un Día de furia (por la “peli” de Joel Schumacher con Michael Douglas, sobre la tensión y la frustración que genera en muchas personas la vida moderna). Y ellas, las pobres cebras, tratando de educar a las “bestias” urbanas —incluido el que escribe, obvio (la falta de educación en nuestro país es como el VIH, no discrimina)—.

Nacieron en noviembre de 2001, eran solo 24 jóvenes vestidos en trajes de dos piezas que empezaron a salir a las calles en una misión imposible: que paceños y no paceños respeten las mínimas normas de trato social, vitales para la convivencia (si no, para qué puts habitar una ciudad). ¿La reacción metropolitana? Insultos, recriminaciones y hasta amagues de violencia contra  las rayadas empachadas por el calor o humedecidas por el ajustado aguacero típico de la hoyada paceña. Con el tiempo se ganaron el cariño de todos, porque su trabajo demandaba sacrificio y estaba copado por personas de origen humilde, no se trata precisamente una labor para hijitos de mamá con perspectivas de vida acomodada.

Han pasado 14 años, hoy son más de 200 y ya forman parte del imaginario paceño. Su fama es tal que se hizo habitual que turistas del exterior e interior del país posaran junto a ellas para una fotografía que atestigüe su paso por La Paz. En enero se sintió la ausencia de las educadoras a rayas y nació un movimiento virtual de parte de la ciudadanía que exigía el retorno de las salvadoras. Semanas más tarde, después de terminar una capacitación, las amigas del orden volvieron. Todo fue alegría para las “bestias” y las no tanto. En marzo se aprobó la ley municipal que declara a las cebras Patrimonio Cultural e Inmaterial de la ciudad de La Paz, y los ch’ukutas de la Ciudad Maravilla ya tenían otro motivo para inflar el pecho. Pero, de seguro estimado lector que usted ya esperaba el punto de giro, su existencia, sobrevivencia y proliferación (Sucre y Tarija ya tienen su manada desde 2008 y 2012, respectivamente) ¿es realmente justificable? En una sociedad de “llamas” seguro, con perdón de los auquénidos. Pero la creación de este tipo de grupos de “autoayuda” no habla muy bien de nuestra población, pues revela nuestra falta de educación. Lo que es peor, ni con la ayuda de ellas el “ciudadano maravilloso” acaba de aprender. El más ingenuo hubiese pensado que con un par de meses bastaba. Pero llegaron para quedarse.  

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia