Columnistas

Récord en el poder

Más allá de las críticas, conviene analizar algunas cifras para tener una idea más clara al respecto.

La Razón (Edición Impresa) / Eduardo Barrios Iñiguez

01:00 / 14 de septiembre de 2018

Días atrás, un senador opositor declaró que un gobierno no se mide por el tiempo que ha estado en el poder, sino por lo que ha hecho durante su gestión. Se trataba de una suerte de reproche a propósito de la presidencia de Evo Morales. Más allá de las críticas baratas, conviene analizar algunas cifras para tener una idea más clara al respecto.

La referencia es Víctor Paz Estenssoro (MNR), quien gobernó el país durante 12 años, seis meses y 22 días en sus cuasi cuatro mandatos al frente del gobierno. En 1951 ganó las elecciones presidenciales, cuyos resultados sin embargo fueron desconocidos por un golpe militar impulsado por Hugo Ballivián. Un año después, tras la Revolución del 9 de abril de 1952 liderada por Hernán Siles Zuazo, llegó al poder. Durante su primer gobierno las bases obrero-campesinas impusieron un programa basado en la recuperación de los recursos naturales del país, con la nacionalización de las minas; el reconocimiento de toda su población, a través del voto universal, y la distribución de tierras que estaban en manos de terratenientes, por intermedio de la Reforma Agraria.

En 1960 fue elegido nuevamente gracias al apoyo de la Embajada de Estados Unidos. Su segundo mandato se caracterizó por la llegada de las devaluaciones, inflaciones galopantes, persecuciones, policías políticas, programas para acabar con las ideas socialistas, etc. Con ello la verdadera personalidad de Víctor Paz salió a luz. En 1964 fue reelegido para un tercer mandato. Tres meses después, su vicepresidente, René Barrientos, impulsó un golpe de Estado. Barrientos, populista, demagogo (se hacía llamar el General del Pueblo), gobernó gracias al terror. Por ejemplo, Klaus Barbie, un alto oficial de las SS durante el régimen nazi, apodado El carnicero de Lyon, tenía su despacho en el Palacio Quemado. Asimismo, durante su régimen tuvo lugar la Masacre de San Juan y el asesinato del Che Guevara, entre otros.

Tras largos años de dictaduras de toda índole, en 1985 Víctor Paz volvió al poder. Con un programa neoliberal, el supuesto prócer de la Revolución del 52 buscó acabar con la idea de soberanía que bulle en la sangre de los bolivianos. Con su lamentable declaración “Bolivia se nos muere”, para justificar la lucha contra la hiperinflación imperante a principios de los 80, el país se convirtió bajo la batuta de Gonzalo Sánchez de Lozada en un Estado privatizador, y después en un Estado mendigo (durante la gestión de Carlos Mesa).

Años más tarde, Evo Morales y el MAS se convirtieron en otra referencia de duración en el poder: 12 años, 7 meses hasta el momento. En 2005, Morales fue elegido presidente de la República con el 53,7% de la votación. En el referéndum revocatorio de 2008 fue ratificado por el 67,4% de los electores. En 2009, tras la aprobación de la nueva Constitución Política con el 61,4% de los votos, fue elegido primer presidente del Estado Plurinacional (64,2%), y en 2014 fue reelegido con el 61,1% de los sufragios. Esta mayoría inusitada adquiere importancia en un país donde se gobernaba con el 21% de votos gracias a las megacoaliciones, que se canalizaban con la repartija de los ministerios y otras dependencias del Estado.

¿Y los resultados del gobierno de Evo? Estabilidad política al servicio de la fortaleza económica (el Producto Interno Bruto creció en 10 años con un promedio de 5,2% anual, duplicando el PIB per cápita, uno de los mejores rendimientos de América Latina); la construcción de 7.500 km de carreteras, frente a tan solo 1.000 km en 180 años de República; edificación de unidades escolares, plantas de industrialización, distribución de regalías que llega a todo el país, todo testimonia de nuestro avance.

Además, un gobierno con nuevo estilo: si antes nunca fueron sancionados los corruptos, ahora el que peca cae y paga sin tener en cuenta su pertenencia política. No hay impunidad. Al menos así se ve Bolivia en el exterior. Pero no imaginemos que todo es perfecto. Hay errores, carencias y falencias. La obligación de corregir es para todos. Nada nos exime de este deber. Todos podemos expresar una crítica constructiva, propositiva, responsable. Así llegaremos a un verdadero récord: un Gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
24 25 26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia