Columnistas

Reflexiones de un chileno progresista

La prioridad de la política exterior chilena debe ser la integración con los países de la región

La Razón / Walker San Miguel

02:52 / 16 de enero de 2012

Carlos Ominami, exmilitante del MIR chileno, exiliado durante los largos años de la dictadura pinochetista e incorporado al Partido Socialista desde 1983, fue ministro de Economía durante el gobierno de Patricio Alywin y senador durante 17 años. En 2009 renunció a su partido para apoyar la candidatura del “díscolo” Marco Enriquez-Ominami (ME-O), quien sorprendió al panorama político chileno al lograr más del 20% de los votos en las elecciones de ese mismo año. Desde 2010, Carlos y ME-O han promovido la fundación y organización de un nuevo movimiento político, el Partido Progresista (PRO) que participará con candidatos propios en las elecciones municipales previstas para octubre de este año.

Hace pocos meses Carlos Ominami publicó Secretos de la Concertación, recuerdos para el futuro, libro en el que realiza un severo análisis de la situación política y social del Chile de hoy. Ominami se refiere a las movilizaciones estudiantiles que han tenido en jaque al sistema político chileno todo 2011, y con un tono crítico y autocrítico a la vez somete a escrutinio temas como la educación pública, el modelo económico y por supuesto la institucionalidad política del Chile post Pinochet, marcado por la presencia de 20 años continuos de gobiernos de la Concertación y la victoria electoral de Sebastián Piñera.

Carlos, quien estuvo en La Paz el pasado año acompañado de una delegación de políticos e intelectuales entre los que se encontraba el propio ME-O, y sostuvo una entrevista con el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera, incorpora en su reciente libro reflexiones acerca de muchos otros temas, entre ellos, el de política exterior chilena que involucra por supuesto al tema marítimo pendiente con Bolivia.

“La prioridad de la política exterior chilena debe ser la integración con los países de la región, para lo cual se deben fortalecer los mecanismos de concertación política y económica, en especial de Unasur”, opina el exsenador socialista.  “Aunque los gobiernos de los presidentes Lagos y Bachelet hicieron esfuerzos para buscar una solución al histórico problema de la mediterraneidad boliviana, finalmente estos no prosperaron”, anota a continuación, dando evidencia de hechos que los bolivianos hemos vivido en carne propia.

Lo más destacable de las reflexiones de Ominami se encuentra en esta frase: “la relación entre Chile y Bolivia se encuentra nuevamente en un punto extremadamente bajo y, para gran parte del mundo, en especial para América del Sur, no se entiende cómo un país que dispone de 4.200 kilómetros de costa no pueda abrir un acceso soberano a un país vecino para que construya su propio puerto”.

El político e intelectual progresista aporta así con una potente reflexión dirigida principalmente a la clase política chilena, la que parece “seguir actuando como si este problema (el marítimo) no existiera, insistiendo en el cumplimiento de un tratado que la contraparte boliviana objeta” anota finalmente.

De mi parte puedo asegurar que junto con el autor de esas reflexiones existen en Chile muchos hombres y mujeres que ven en la solución definitiva al problema marítimo boliviano una oportunidad para que Chile y Sudamérica se proyecten al mundo sin atávicas cadenas históricas, en un marco de auténtica integración y bajo la premisa de lograr desarrollo con justicia y equidad sociales. Entretanto sólo cabe agradecerle a Carlos Ominami por su franqueza, por su sinceridad y por su gran sentido de solidaridad.

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