Columnistas

Refugio en Bolivia

Se hace imprescindible que Bolivia también abra sus puertas a los inmigrantes

La Razón (Edición Impresa) / Yuri F. Tórrez

03:15 / 08 de septiembre de 2015

La humanidad conmovida hasta los tuétanos abrió sus ojos a la calamitosa crisis migratoria siria cuando la fotógrafa turca Nilüfer Demir convirtió en imagen periodística el cuerpo del niño ahogado que, expulsado por la fuerza de las olas marinas, yacía inerte en la playa de Bordun. Ayan Kurdi era el nombre de aquel niño sirio, de escasos tres años; quien al igual que su madre y su hermano mayor, de cinco años, había caído al mar en el momento en que la rústica balsa a la deriva se hundía. Su padre había estado agarrando sus manos y las de su hermano, mas en un instante dramático, como si fueran gotas de agua, ellas se habrían escurrido. La tragedia de esta familia parece remedar a una tragedia escrita por Homero, la cual se hubiera evitado, entre otras cosas, si el Gobierno canadiense no les hubiese negado el refugio.

La difusión por doquier y con creces de la fotografía del cuerpo sin vida del niño sirio no solamente era necesaria, sino fundamentalmente humanitaria. La imagen nos zarandeó, nos interpeló y, por fin, nos avergonzó. Hasta antes de su difusión, la huida de miles de sirios, escapando de la hambruna y la guerra, era soslayada por la mayoría de nosotros. Nos hacíamos a la vista gorda de un fenómeno migratorio que, quizás hoy, representa la mayor desigualdad e injusticia persistente en el mundo. Esa foto es un símbolo de la tragedia de los refugiados y un momento de inflexión que desafía a nuestra tesitura solidaria para asumir actitudes nobles como país.

En una carta pública dirigida al presidente Evo Morales, Gustavo Trigo escribe: “Ruego a su dignísima autoridad y como líder de un pueblo de paz y solidario, tomar cartas en esta horrible crisis de refugiados en Europa. Bolivia es un país vasto y rico, que podría dar hogar y esperanza a muchos seres humanos que día a día están perdiendo la vida tratando de encontrar un futuro mejor”. Roberto Laserna, a través de un tweet, igualmente recuerda que “Bolivia mantuvo abiertas las puertas a refugiados judíos de la persecución nazi. En esa tradición, ofrezcamos asilo a los refugiados de hoy”.

Recordemos que nuestra propia Carta Magna, en su Art. 10, establece: “Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y del mundo”. Además, el país es parte de la Convención Sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su protocolo de 1967.

En este contexto, se hace imprescindible que Bolivia también abra sus puertas a estos inmigrantes, para contribuir en paliar esta crisis humanitaria que, amén a la foto, nos está estremeciendo el alma. Como escribe Gustavo Trigo: “Bolivia, siendo un país pobre en comparación con otros, es muy rico en su calidad humana, y usted Sr. Presidente puede demostrar al mundo que con humildad podemos ayudar”.

Según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, Bolivia alberga actualmente a más de 700 refugiados de al menos 20 nacionalidades diferentes. La eventual presencia de los actuales emigrantes sirios en Bolivia nos dignificaría. Por eso, si de algo debe servir la foto del niño sirio ahogado es para actuar en consecuencia. Por eso, estas últimas palabras de Trigo dirigidas al Presidente son entrañables: “Muy respetuosamente le pido que ofrezca a estas personas desesperadas, refugio en nuestra patria amada. Los recursos y posibilidades del país, junto con los de la cooperación internacional, pueden efectivamente salvar la vida de muchas personas”. 

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