Columnistas

Reinserción o costo de oportunidad

Un retorno al mercado financiero internacional implicaría dejar de extender la mano

La Razón / Gabriel Loza Tellería

01:39 / 24 de marzo de 2012

Recientemente surgieron varios comentarios a propósito de la decisión del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de que Bolivia realice una emisión internacional de bonos soberanos, para lo cual declaró que contratará dos agencias internacionales (Goldman, Sachs & CO y Bank Of America Merrill Lynch) para la estructuración y posterior emisión.

La preocupación inicial surge del costo de la emisión internacional. A principios de año, el Perú, que tiene calificación crediticia de grado de inversión similar a Colombia, Brasil y Chile, realizó una colocación de bonos en el exterior en moneda local, es decir soles, por un monto equivalente a $us 1.100 millones. Un Bono Global con vencimiento en 2050, con una tasa de rendimiento de 5,4% y un Bono Soberano con vencimiento en el 2031 y un rendimiento de 6,9%. 

Suponiendo que Bolivia haría una colocación similar en términos de tasas de interés, la preocupación se centra en el costo aparentemente elevado de acceder a recursos eternos si se compara, por ejemplo, con el rendimiento de las Reservas Internacionales en 2011 que, según el Banco Central de Bolivia, fue de 0,75%, o la tasa de interés promedio de los préstamos por concepto de deuda externa pública de mediano y largo plazo que es de 1,45%.

No obstante ello, el objetivo de la emisión según el MEFP sería otro: “A Bolivia no le urge captar fondos debido a que tiene más de $us 12.000 millones de Reservas Internacionales Netas (RIN), monto que se aproxima a la mitad de su PIB; pero la intención del Gobierno es posicionar al país como un polo de atracción de las inversiones que llegan a la región sudamericana”.

Este argumento es relevante en la medida que significaría la reinserción a los mercados financieros internacionales después de la crisis de la deuda externa en 1982, cuando el país no pudo cubrir el servicio de la deuda eterna con la banca privada internacional. También se dice que el FMI, cuando aplicó el programa de estabilización monetaria después de la crisis en 1956, hizo reconocer al país unos bonos que fueron emitidos por los años 30’, en poder de privados.

Actualmente Bolivia es un país de ingreso medio bajo, y los préstamos concesionales serán decrecientes. Además, está por muy debajo de los límites o umbrales de endeudamiento como país HIPC (país pobre altamente endeudado), por lo que un retorno al mercado financiero internacional implicaría dejar de extender la mano y participar de las oportunidades (pero también amenazas) del mercado global.

Es conveniente tener en cuenta que el Gobierno estaría sujeto a las agencias calificadoras internacionales de riesgo, que tienen evaluaciones de B1, en el caso de Moody’s, de B+ en Standard and Poors y B+ con Fitch Ratings, las cuales tiene ponderaciones muy particulares sobre el riesgo político y sobre requerimientos de información fiscal.

Si se quiere que el país sea “un polo de atracción de inversiones” es conveniente diferenciar entre la inversión de cartera, como son los bonos y acciones, respecto a la inversión directa extranjera, en maquinaria y equipos, para lo cual se requiere de una Ley de Inversiones que establezca reglas claras del juego y, si se desea aplicar, incentivos adecuados.

La decisión, por tanto, deberá evaluar previamente y contrarrestar los costos financieros de la emisión internacional, expresados en la tasa de rendimiento de los bonos que se otorgue, con los beneficios y costos de una reinserción al mercado financiero internacional.

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