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Representación

La sustancia que se representa sólo se capta con la condición de que la misma esté ausente

La Razón / Farit Rojas Tudela

02:49 / 26 de noviembre de 2012

La democracia moderna se concentra en la lógica e idea de la representación. Sin embargo, la representación no es una idea nueva, ni una que hubiera sido pensada específicamente para la democracia. La representación fue argumentada como uno de los justificativos de los gobiernos monárquicos.

Ya sea porque el rey representa a Dios en la tierra, o porque el rey representa a todos los hombres bajo su gobierno, la idea de representación trata de garantizar la ausencia, de justificar la ausencia para el fluir de lo político bajo esta condición. Sólo se puede representar lo que está ausente.

La representación presenta una paradoja: la sustancia que se representa sólo se capta con la condición de que la misma esté ausente. Por ejemplo, la representación de lo divino sólo se percibe en el rey bajo la condición de que éste sea la condición de la ausencia directa de lo divino. De la misma manera el pueblo sólo se percibe en el rey a condición de que el pueblo esté ausente y presente en el cuerpo del rey.

Analicemos una de las argumentaciones de la representación monárquica. Hobbes tiene una concepción muy particular del derecho natural. Para Hobbes, el derecho natural es todo lo que puede hacer el titular de este derecho. Un ser humano puede trabajar la tierra, es su derecho natural. Un ser humano puede lanzar muy lejos una jabalina, es su derecho natural. Un ser humano puede matar a otro ser humano, es su derecho natural. Entonces, el derecho natural presenta a un ser humano con la capacidad de actuar sin límites. Este derecho natural, que puede dar muerte a otros hombres, lleva a Hobbes a postular que el hombre es lobo del hombre, y que en consecuencia vive en un estado de guerra de todos contra todos. Sólo es posible parar esta guerra, si es que cada ser humano otorga este derecho natural (su derecho a dar muerte y hacer la guerra) a un tercero (el rey) que pueda hacer reinar la paz.

Para Hobbes, el monarca tiene como condición de su gobierno representar a todos los seres humanos que están bajo su imperio. Esta idea es posible encontrarla en el dibujo de la tapa original de su libro Leviatán. Si uno presta atención al dibujo original del texto, se presenta a un rey cuyo cuerpo está hecho de pequeños seres humanos, fusionados a su cuerpo.

La monarquía es el gobierno más representativo, en tanto uno representa a muchos, a miles, a millones. El rey tiene como condición que esta población sea su súbdito. Una vez más se percibe la paradoja de la representación: sólo es posible representar al pueblo si éste se somete a la representación; es decir, se precisa de su presencia en su ausencia.

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