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Revocatorio

En realidad lo que quieren es consolidar la gobernabilidad de nuestros actuales mandatarios

La Razón / Ricardo Paz Ballivián. Es sociólogo y constitucionalista. / La Paz

02:01 / 19 de diciembre de 2011

Ya suman varias las organizaciones sociales e individuos que hablan de la posibilidad de que el año próximo se promueva un referéndum revocatorio de autoridades electas en los comicios de diciembre de 2009 y abril de 2010. Recordemos que la Constitución establece (art. 240) que toda persona que ejerza un cargo electo podrá ser revocada siempre y cuando hubiese transcurrido al menos la mitad del período de su mandato. La misma disposición manda que para convocar a referéndum revocatorio es necesaria la solicitud de al menos el 15% de votantes inscritos en el padrón electoral. La institución del revocatorio es otra de las novedades del nuevo texto constitucional y aunque ya se practicó en 2008, esta sería la primera vez que se lo realice con las debidas formalidades normativas.

A primera vista da la impresión de que la inclusión de este mecanismo de democracia directa es algo plausible y que podría utilizarse eventualmente ante gestiones caóticas e ineficientes que merecen concluirse antes del período establecido. Empero, no es el caso nuestro.

Claramente el revocatorio fue constitucionalizado para echar mano de él en momentos críticos en los que el Gobierno necesite desesperadamente de una revalidación en las urnas. Un poco copiando el estilo de concurrencia frecuente a las urnas de los presidentes de Ecuador y Venezuela, se ha consignado este expediente de resolución de las crisis terminales de gobernabilidad.

Tanto es así que la Ley del Régimen Electoral ha establecido unos requisitos delirantes para que el revocatorio sea posible. Primero ha establecido, en franca violación a la Constitución (lo cual ya no es novedad para nadie después de la validación de las elecciones judiciales donde el nulo y blanco fueron mayoría), que para autoridades nacionales son necesarias las firmas y huellas dactilares de por lo menos el 25% del padrón electoral, además de que este porcentaje debe incluir al menos el 20% del padrón de cada departamento. Segundo, dice que se producirá la revocatoria si se cumplen las siguientes dos condiciones: el número de votos válidos emitidos a favor de la revocatoria es superior al número de votos válidos emitidos en contra y que el número y el porcentaje de votos válidos a favor de la revocatoria sea superior al número y el porcentaje de votos válidos con los que fue elegida la autoridad.

O sea, para revocar al presidente  Morales y/o al vicepresidente García Linera se necesitarían el 64% de los votos emitidos y que adicionalmente superen los más de 2.900.000 votos que obtuvieron en ocasión de su elección.

De allí que sea lícito sospechar que quienes se hallan promoviendo un revocatorio en realidad lo que quieren es consolidar la gobernabilidad de nuestros actuales mandatarios mediante una nueva consagración electoral que les dé oxígeno por los aún largos tres años que quedan de mandato.

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