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Revocatorio

Estos pronósticos pueden fallar en la medida en que está creciendo el descontento ciudadano

La Razón / José Gramunt de Moragas

00:02 / 15 de enero de 2012

El Señor Presidente se someterá a un nuevo referéndum revocatorio “si la oposición se lo pide”. Don Evo lanzó el guante a sus adversarios, como diciéndoles: “¡A que no se atreven a cuestionar mi presidencia por medio de un referéndum, porque, les aseguro que, contrariamente a lo que uds. piensan, el voto mayoritario sería en mi favor!”.

Don Evo está convencido de que ninguno de los opositores le va a ganar y cree también que ese gesto teatral lo va a llenar de gloria y de aplausos populares. Cree que aún le queda un margen para el desgaste. Y confía en que nadie le vencerá en un próximo y tercer periodo presidencial.

Si, por un azar, se convocara dicha consulta nacional y Don Evo la ganara, sumaría bajo su mando más poder y ganaría más tiempo para seguir alimentando fantasías con las que puede tener distraído al país. Sin embargo, estos pronósticos pueden fallar en la medida en que está creciendo el descontento ciudadano a causa de los hechos de violencia ocurridos en Yucumo, durante la marcha del TIPNIS, y últimamente en Yapacaní, por una sangrienta pelea pueblerina por el dominio de la Alcaldía. Por cierto que esta vez la pelea no era entre adversarios políticos sino entre los propios masistas.

Como era de esperar, los contrincantes aludidos por Don Evo han respondido que no van a mover un dedo para alentar el dichoso referéndum revocatorio. De hecho, las pifias del Gobierno, cada vez más graves, están “revocando” por sí mismas la confianza en el Sr. Presidente que muchos le otorgaron en pasadas consultas ciudadanas. La justa indignación popular está al rojo vivo a consecuencia de los hechos sangrientos ocurridos en Yapacaní, en donde tres personas civiles murieron a perdigonazos y otras 60 —policías incluidos— cayeron heridas por la violencia de la represión. Sí, asesinados a perdigonazos. Cualquiera sabe que los perdigones de un cartucho de escopeta pueden matar a una persona cuando se le dispara a corta distancia. Y todo este doloroso zafarrancho por una riña de los bandos masistas que pelean por la Alcaldía.

Los últimos hechos de violencia ponen en peligro los planes continuistas del Sr. Presidente. No es ningún secreto que Don Evo se presentará a las elecciones nacionales de 2014. Pero el resquebrajamiento del conglomerado socio político llamado MAS —los sucesos de Yapacaní son una simple muestra— está minando el terreno político que Don Evo cree firme y en él se apoya “obedeciendo al pueblo”.

Por otro lado, la sistemática destrucción de las instituciones republicanas, promovida por el propio Evo Morales, no permite que las peleas inevitables de los ciudadanos puedan ser resueltas por los medios civilizados. El propio Gobierno cortó en seco las ofertas conciliadoras de la Iglesia y ha impuesto la ley del más fuerte, los golpes y no las razones.

Basta releer las cifras de las anteriores consultas nacionales para pensar que el descenso de popularidad es inevitable. En las elecciones de 2005, Don Evo ganó con el 53,7% a su favor. Y a principios de 2012, según las últimas encuestas, se registró un 53% de desaprobación. No obstante, Don Evo aún confía en su buena estrella.

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