Columnistas

Revolucionaria técnica de reproducción

Esta técnica (SPG) está revolucionando muchas áreas del diagnóstico y la investigación genética

La Razón / Luis Kushner

02:31 / 10 de julio de 2013

El lunes tuve el honor de presenciar la conferencia del médico y científico Degan Wells, miembro del centro de investigaciones biomédicas de la universidad de Oxford, Inglaterra, en el congreso europeo de reproducción humana y embriología que se está llevando a cabo en Londres.

En la conferencia, el prestigioso científico dio a conocer el nacimiento del primer bebé probeta producto de una innovadora técnica de reproducción, que consiste en analizar todos los genes de los embriones obtenidos por fecundación in vitro de una pareja, para luego elegir “al mejor”. Esto significa no sólo el más sano en términos genéticos, sino también el más óptimo para la implantación (un embrión sano tiene mejores posibilidades de implantarse en el vientre materno).

Esta técnica, conocida como Secuenciación de Próxima Generación (SPG), está revolucionando muchas áreas del diagnóstico y la investigación genética, según explicó el Dr. Wells. Por una parte, permite el análisis de enfermedades hereditarias graves y anomalías cromosómicas letales. De esta manera, proporciona una visión sin precedentes de la biología de los embriones.

La identificación de un embrión totalmente acondicionado para ser implantado en el útero, y así dar lugar a un embarazo, sigue siendo la brecha a cruzar en reproducción asistida, pues actualmente sólo el 30% de los embriones pueden implantarse adecuadamente. Se sospecha que el resto no logra ser implantado por defectos genéticos. Y los distintos métodos adoptados para seleccionar un “súper embrión” manifestaron inconvenientes en fases clínicas de investigación. No obstante, la técnica de Wells al parecer supera todos los inconvenientes registrados hasta ahora.

En efecto, según el científico británico, con este nuevo método se tiene la capacidad para evaluar las alteraciones que ocasionan los abortos espontáneos, muertes de fetos en la segunda mitad del embarazo y hasta las muertes de recién nacidos sin origen aparente.

Otra ventaja es la corta duración de la prueba (entre 16 y 18 horas). Con ello se evita la necesidad de congelar los embriones a la espera de los resultados, lo que reduciría los costos en la selección embrionaria. Asimismo, la técnica es especialmente importante para mujeres de más de 35 años, pues son las que pueden generar una mayor cantidad de embriones con alteraciones genéticas, y por ello las tasas de implantación en este grupo etario son más bajas. Por otra parte, permite elegir la transferencia de un solo embrión, eliminando así la posibilidad de embarazos múltiples, lo que aumenta la probabilidad de embarazos saludables, que es el objetivo principal de todos los que nos dedicamos a la reproducción humana.

El Dr. Well finalizó su conferencia con las siguientes palabras: “Muchos embriones producidos durante un ciclo de fecundación in vitro no tienen ninguna posibilidad de convertirse en bebés, debido a que conllevan anomalías genéticas letales. Pero la secuenciación de próxima generación mejora la capacidad clínica de detectar estas anomalías y generar identikits embrionarios con más posibilidades de producir un embarazo viable. Potencialmente ello puede mejorar las tasas de éxito en una fecundación in vitro con menores tasas de abortos espontáneos”.

El próximo paso de esta técnica es realizar más pruebas antes de que se masifique su uso, lo que hará que su costo también disminuya. Espero que pronto en nuestro medio podamos echar mano de esta técnica, y con ello seguir ayudando a nuestros pacientes a conseguir su objetivo más soñado: ser madres y padres de familia.

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