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Ruptura

Hoy, como ayer, la trama sigue siendo  la misma: las razones económicas se imponen sobre la política

La Razón / Reymi Ferreira

01:44 / 27 de septiembre de 2013

Días atrás, en una reveladora entrevista publicada en un matutino cruceño, el gobernador Rubén Costas afirmó que “algunos sectores quisieron utilizar la autonomía para defender sus privilegios”, en clara alusión al sector empresarial de Santa Cruz, que fue el financiador de los cabildos regionales, las movilizaciones opositoras y las candidaturas contrarias al MAS.

Casi una década después, el Gobernador cruceño termina coincidiendo con lo que varios denunciaron en su momento: que las banderas autonómicas en realidad encarnaban las pretensiones de élites locales de mantener el poder político en las regiones, quitando competencias al poder central sobre el que estos grupos estaban perdiendo influencia.

Después de 20 años de convivencia con el centralismo que mantuvo un régimen neoliberal, los poderes regionales en el oriente notaron la inminente pérdida del gobierno y el arribo al poder político nacional de sectores populares contestatarios al modelo económico y político vigente desde la implantación del Decreto Supremo 21060. Sin embargo, el poder político de las élites se mantuvo casi intacto en algunos departamentos del oriente, lo que hizo abrigar la esperanza de que un régimen cuasi federal podría mantener el statu quo por lo menos en parte del país. Se llegó a hablar inclusive de “dos Bolivias”, y de “un solo Estado y dos sistemas”.

Hoy que la polarización entre los dos proyectos contradictorios ha bajado de intensidad con el triunfo político, institucional y económico del Gobierno sobre  la “media luna”, las contradicciones en el bloque opositor se han agudizado con la actitud de acercamiento de los empresarios al Gobierno. El pragmatismo empresarial los ha llevado a cambiar de estrategia y de adversarios, ahora han asumido un rol en el proyecto gubernamental, dejando profundamente debilitada al ala política que sigue a la cabeza de Rubén Costas en una posición contestataria.

La inauguración de la Feria Exposición de Santa Cruz por el presidente Morales, y las declaraciones públicas del gobernador Costas, en las que acusa a algunos de pretender usar la autonomía para defender sus privilegios, no dejan lugar a duda de la escisión de las élites cruceñas. No será la primera vez que esto ocurra. En los años 50 los grupos empresariales y agropecuarios pactaron con el MNR, que dirigía un proceso de transformación social, dejando aislados a los opositores cívicos y militantes de la Falange Socialista Boliviana (FSB), quienes mantuvieron una oposición permanente al régimen de la época, pero sin la fuerza que hubiesen tenido con el apoyo de los sectores productivos. Hoy la historia se repite, con otros actores y otras siglas, pero la trama sigue siendo la misma: las razones económicas se imponen sobre la política.

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