Columnistas

Desde Rusia con amor

Ojalá los que aman esta tierra de valientes logren convencer al Gobierno y la sede se quede en La Paz

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Iturri

00:49 / 16 de octubre de 2015

A finales del siglo XIX se construyó la primera planta de electricidad en La Paz. Fue bautizada como “fábrica de luz” y funcionaba donde hoy está el monoblock central de la Universidad Mayor de San Andrés, en la Av. Villazón. Con los años, esta planta se trasladaría a la esquina de la Av. Montes y la Av. Uruguay, desde donde partían los tranvías de las primeras décadas del siglo pasado.

Para que vea usted cómo vivimos un tiempo repetido, hubo marchas de protesta que apedrearon las flamantes instalaciones. Los que protestaban señalaban que se trataba de un “invento del demonio”. Como usted puede suponer, todo este movimiento estaba organizado por los vendedores de velas que veían caer el mercado de sus productos.Pensaba en esta historia cuando recorría las instalaciones de Rosatom, una de las cinco empresas más importantes de Rusia, encargada de la energía nuclear. El espacio visitado era un centro científico en el que se fabricaban reactivos para la detección temprana del cáncer y de una enfermedad cada vez más frecuente: el Alzheimer.

Pregunté si había algún peligro para la población aledaña, y me contestaron con naturalidad y casi una sonrisa en los labios. En Moscú hay 20 de estos centros de investigación y nunca, en el mundo entero (donde hay 800 de estos centros), hubo peligro. Inquirí entonces sobre si bajaba el precio de los terrenos de los alrededores del centro de investigación (que mucho me temo es la verdadera preocupación de la mayoría de los pobladores de Mallasilla), y hubo nuevas sonrisas. Todo lo contrario, los terrenos se valorizan porque mucha gente de la comunidad científica va a vivir en los alrededores, construyéndose verdaderas ciudades satélites con toda la infraestructura que se necesita: estaciones de gasolina, supermercados, etc.

Escribo esta columna cuando todo parece indicar que La Paz perderá la sede del centro de investigación nuclear para la detección temprana del cáncer y de la más peligrosa de las enfermedades (lo dice el subcomandante Marcos) que es el olvido. Y perderá esta oportunidad por la ignorancia de un grupo de vecinos que creyó que ahí se iba a instalar una planta nuclear, y de unos munícipes que lejos de informarse llenaron el ambiente de intrigas. Así, $us 300 millones migrarán hacia otro de departamento. Ojalá la movilización de los que aman esta tierra de valientes y tumba de tiranos logre convencer al Gobierno y la sede se quede en Nuestra Señora de La Paz. Y viendo la tecnología de la tierra de Lenin, ojalá sean ellos los que nos ayuden para poder decir con James Bond: desde Rusia con amor.

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