Columnistas

¿‘Contra Ruta‘ o ‘El Pentágono‘?

Espinoza propuso ‘Contra Ruta’, y quien escribe pensó que ‘El Pentágono’ tenía mucha fuerza

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel

02:23 / 12 de septiembre de 2014

En tiempos de impunidad verbal, no sorprende que en la esfera pública boliviana se diga lo que sea, como si historia y memoria no fueran exactamente la misma cosa. Mario Espinoza Osorio le dijo a la periodista Liliana Aguirre de La Razón (sábado 6 de septiembre, página A26) que “Fue en 1997, en el inicio de PAT creamos El Pentágono con Carlos Mesa y él me dejó conducir con total libertad (...)”. Qué pena por el moderador: El Pentágono fue concebido en 2002 por el cineasta Paolo Agazzi, quien entonces era asesor de producción de la estación televisiva, con la idea de tener un programa con cinco perfiles de participantes bien definidos: el conductor (Espinoza), el periodista investigador (Freddy Morales), el político-académico (Álvaro García Linera), el periodista-polemista (yo) y la presencia femenina del oriente (Verónica Larrieu).

Estaba en la mesa de discusión qué nombre llevaría el programa que se difundiría los martes y jueves de 22.00 a 23.00. Espinoza propuso “Contra Ruta”, y quien esto escribe pensó que “El Pentágono” tenía mucha fuerza por sus connotaciones planetarias, y por la obviedad de que se trataba de una mesa de cinco, asunto que desde la agudeza de Agazzi no admitía dudas, por lo que se impuso el nombre con el que todavía Espinoza está en la televisión, y en el que alguna vez recordó —no era necesario— que “Julio Peñaloza le puso el nombre”, por supuesto, dicho sea de paso, sin reclamar en su momento el derecho de autor correspondiente.

No me parece incomprensible que Espinoza quiera ningunearme y que para  ello no encuentre otro expediente que el del falseamiento de los hechos. Me parece perfectamente coherente que haya declarado de esa manera, si se tiene en cuenta que en un programa le dije que yo había votado por Evo Morales y le pregunté por quién había votado él; entonces me contestó que el voto era secreto y le retruqué que amparaba “su vergüenza” detrás de la Constitución, porque había votado por “el Goni”. Desde ese día, Mario no pudo quitarse la marca del periodista de derecha, que hoy podría llamarse, más comprensiblemente para las nuevas generaciones, neoliberal. Fue ante cámaras y en directo.

Un complemento contextualizador: las mejores ediciones de El Pentágono fueron aquellas emitidas durante los casi 20 días en que debimos reducirnos a cuarteto, porque Espinoza estuvo de baja por enfermedad, y para ello decidimos rotar la conducción. Esas entregas fueron fluidas, imprimieron dinamismo y logramos minimizar los garabatos, los estereotipos y los prejuicios. Fue un momento interesante para la televisión boliviana, pero cuando Carlos Mesa asumió la presidencia de la república, decidí renunciar (noviembre, 2003), porque era probable que en el canal de propiedad del nuevo primer mandatario mis posibles críticas hacia él quedarían condicionadas, y eso no sería bueno para el programa y tampoco para mí como periodista.

Espinoza anuncia un nuevo ciclo de El Pentágono. Comprendo su ira contra mí, pero no por ello voy a dejar de desearle el mayor de los éxitos. Aunque le pese, ironías tiene la vida, cada vez que pronuncie el nombre de “su” programa, tendrá que recordar a quien fuera su compañero de trabajo, al que por supuesto —acaba de demostrarlo con la entrevista concedida a este diario— le tiene una bronca indisimulable, exponiéndose incluso a sacrificar la verdad y la tan proclamada ética periodística.

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