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La lactancia materna desde la primera hora del recién nacido es un seguro de vida altamente eficaz

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma

00:38 / 21 de agosto de 2014

La lactancia materna tiene la virtud de producir la leche exclusiva que cada bebé necesita. Tiene un contenido cuando el bebé comienza a lactar, es decir cuando está con el estómago vacío; y otro contenido y calidad cuando han pasado unos minutos y está con el estómago lleno. Crea seguridad en el pequeño que se acuna en los brazos de su mamá.

El trabajo de succionar lo prepara para que en la vida actúe con más entereza, para que sea una persona mejor predispuesta al esfuerzo y la superación. La leche materna desarrolla el cuerpo físico, pero sobre todo es un gran alimento para la formación de personas con mejores cualidades humanas.

Las madres que dan de lactar en la primera hora después del parto se benefician con el  incremento de niveles de oxitocina, la hormona que reduce el sangrado posparto y contrae el  útero; disminuye el riesgo de cáncer de ovarios o mamas en el futuro; físicamente permite volver al peso y talla con mayor rapidez. También contribuye a no sentir la depresión posparto y predispone al apego y la felicidad.

En Bolivia, según los datos del Informe de Unicef sobre el estado mundial de la infancia, el 60% de los niños de cero a cinco meses son alimentados con leche materna. Si se toma en cuenta las ventajas de la lactancia tanto para el bebé como para la madre, el que seis de cada diez niños en el país sean alimentados con leche materna en sus primeros meses de vida es una cifra que hay que superar. La meta debería ser que diez de cada diez niños sean alimentados con leche materna.

Para alcanzar ese porcentaje se puede comenzar rompiendo algunos mitos como el que las mujeres que dan a luz mediante una cesárea no tienen leche. Eso no es cierto, porque si fueron capaces de formar un ser dentro de su vientre, también serán capaces de alimentarlo independientemente de la forma del parto, puesto que el único estímulo que necesitan es la succión del bebé. Otro mito es el de la leche mala. Esta no existe, el que sea más rala o más espesa depende de las necesidades del bebé, por eso cada mamá produce la leche apta para su hijo. Mi leche no le llena, es otro concepto falso, porque mientras el bebé succione la madre seguirá produciendo leche. No es como una mamadera que tiene una cantidad limitada.

En este mes de la lactancia materna vale la pena difundir las enormes ventajas de esta hermosa práctica natural, por ser una medida para mejorar la salud pública en general y un excelente método para prevenir enfermedades como la obesidad o la diabetes infantil. La lactancia materna desde la primera hora del recién nacido es un seguro de vida altamente eficaz y gratuito.

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