Columnistas

Seguridad alimentaria con soberanía

Cada noche en nuestra región, más de 50 millones de personas se van a  la cama con hambre

La Razón / Gemmo Lodesani

01:35 / 05 de mayo de 2012

En 1996, los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo acudieron a Roma a la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, en donde decidieron que la seguridad alimentaria existe “cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”. Hoy, 15 años después, y tras sucesivas variaciones en los precios de los alimentos y una crisis económica global que afecta más a los más pobres, la relevancia de ese párrafo continúa siendo central en el trabajo del Programa Mundial de Alimentos en América Latina y el Caribe.

Cada noche en nuestra región, todavía más de 50 millones de personas se van a la cama con hambre, y unos nueve millones de ellos son niños con desnutrición crónica. Según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), parte de la inseguridad alimentaria actual tiene su origen en el descenso de la inversión pública en la agricultura. Como botón de muestra, y según la misma fuente, entre 1979 y 2009, la asistencia oficial para el desarrollo destinada a la agricultura disminuyó hasta dos tercios en América Latina.

Las consecuencias de estas décadas de descuido no se han hecho esperar y las vemos cada día en nuestro trabajo de campo. En El Salvador, ése era el caso de José Manuel Ramírez, un agricultor que hace diez años tuvo que dejar de sembrar por la falta de acceso a créditos, el alto costo de los insumos agrícolas y la falta de capacitación. Para sobrevivir junto a su familia, se vio obligado a trabajar en haciendas privadas como ayudante agrícola.

Hace dos años, la situación para este agricultor de 40 años, su esposa y sus cinco hijos cambió, cuando José Manuel se hizo socio-fundador de la Asociación Agropecuaria Izalcalu de R.L., una de las 18 asociaciones de pequeños agricultores de El Salvador que participa en Compras para el Progreso (P4P por sus siglas en inglés), que tiene como objetivo apoyar a 8.000 agricultores en el país. A través del proyecto pudo acceder a un crédito de $us 950 para comprar insumos agrícolas. Esto le permitió mejorar su producción de 36 a 120 quintales de maíz y de 3 a 13 quintales de frijol, y a aumentar su área de cultivo de 0,5 manzanas en 2010-2011 a 1.5 manzanas entre 2011-2012. Hoy José Manuel (al igual que otros agricultores y sus familias) ha vuelto a tener la oportunidad de cultivar sus tierras: el único oficio que lo hace feliz y que aprendió junto a sus hermanos gracias a sus padres.

Casos como el de José Manuel muestran que existe una oportunidad para mejorar tanto la seguridad alimentaria y promover la soberanía alimentaria de las comunidades agrícolas menos favorecidas. Desde 2009, el PMA en El Salvador ha comprado $us 1,8 millones en productos a los agricultores de este proyecto que es impulsado por la Fundación Howard G. Buffett, y que está también obteniendo resultados prometedores en Guatemala, Honduras y Nicaragua. En estos cuatro países, P4P está apoyando las políticas gubernamentales y los esfuerzos de 128 organizaciones de pequeños productores beneficiando a más de 26 mil agricultores.

Además de promover la seguridad alimentaria a través del fomento de la producción, y el acceso y el consumo de alimentos acorde con las necesidades de las poblaciones a nivel local, el PMA continúa allá donde es posible realizar compras que fomentan la soberanía alimentaria. Así, cerca de nueve de cada diez kilos de los alimentos que el PMA distribuye en América Latina y el Caribe provienen de productores de nuestra misma región.

En lugares como Haití, la leche por ejemplo es un pilar en la dieta de los haitianos; sin embargo, muchos de ellos no tienen más remedio que comprar costosos productos lácteos importados, o prescindir de ellos. En ese país el pasado año y gracias a una donación de Brasil, el PMA pudo comprar 676 mil botellas de leche a un grupo de productores de leche aglutinados en cooperativa bajo la marca Lèt Agogo (“Leche en abundancia”, en creole). Esto no sólo permitió que unos 17.700 niños de 48 escuelas recibieran dos botellas de leche por semana, además de la comida caliente que reciben a diario con el programa de comidas escolares, sino que además ayuda a esos pequeños productores a crecer.

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