Columnistas

Señales engañosas

Una disminución de reservas internacionales no debe ser vista como algo negativo.

La Razón (Edición Impresa) / Omar Rilver Velasco Portillo

00:02 / 13 de febrero de 2017

Las reservas internacionales cayeron a menos de $us 10.000 millones según la información oficial del Banco Central de Bolivia. En poco más de dos años esta caída representa un 33% de su valor precedente de finales de diciembre de 2014 de $us 15.123 millones. Rápidamente los medios de prensa y algunos economistas y no economistas lo asociaron como una señal de crisis. ¿Es realmente malo que bajen las reservas internacionales? ¿Por qué se produjo esta caída?, ¿para qué sirven?

Comencemos desde el último punto. Las reservas internacionales son los activos financieros que posee un país con respecto al resto del mundo. Están conformados principalmente por dólares americanos y otras monedas (84%), aunque también se puede acumular oro físico (16%).

Representan la otra cara del comercio internacional, es decir, cuando un país exporta más de lo que importa acumula dólares que, tarde o temprano, van a parar a las bóvedas del Banco Central porque son intercambiados por bolivianos para realizar pagos internos como sueldos y salarios y compra de insumos domésticos.

Caso contrario, la autoridad monetaria debe vender más billetes extranjeros para financiar las mayores compras externas respecto a las ventas. En el primer caso las reservas internacionales se acumulan, en el segundo disminuyen.

Adicionalmente existen otras razones por las que entran y salen dólares del país como las remesas familiares, los viajes y los cambios de tenencia de activos y pasivos financieros con el extranjero, pero para no complicarnos la vida asumamos que estos efectos son pequeños.

Con esta modesta simplificación se entendería que la disminución de reservas ha sido provocada por los saldos comerciales negativos de las dos últimas gestiones donde las exportaciones cayeron en $us 5.820 millones mientras que las importaciones lo hicieron en $us 2.247 millones. Es decir, que solo con las exportaciones se podría explicar toda la caída de las reservas internacionales.

La disminución de los precios de los principales productos de exportación de hidrocarburos y minería de los últimos años implicó una caída importante del ingreso nacional disponible de la economía. Frente a esta situación existen dos alternativas posibles. 1. Reducir el consumo y la inversión para corregir los desequilibrios externos e internos (déficit comercial y fiscal), lo que implica a su vez contraer la demanda agregada y bajar las expectativas de crecimiento económico o bien 2. Desahorrar los recursos acumulados en años mejores para suavizar la amplitud del ciclo de caída de términos de intercambio.

Lo anterior puede sonar más complicado de lo que realmente es. Un profesor amigo me decía: “Los economistas complican demasiado lo que no es tan complicado y los no economistas simplifican demasiado lo que no es tan simple”. Entonces, dicho de otro modo y utilizando el ejemplo de una familia cualquiera tendríamos que cuando el jefe de familia deja de trabajar temporalmente, por la razón que fuera, podría dejar que sus hijos dejen de asistir a la escuela, dejar de ir al dentista para curar su dolor de muela y en su lugar masticar un ajo o tal vez reducir a dos las comidas diarias o simplemente podría utilizar sus ahorros para financiar su consumo presente hasta que en un periodo futuro recupere su empleo. ¿Cuál decisión tomaría usted? Tal vez la respuesta resulte más obvia que la propia pregunta. En conclusión, una disminución de reservas internacionales no debe ser vista como algo negativo si es que se está financiando importaciones de bienes de capital que tarde o temprano generarán mayores ingresos para la propia economía.

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