Columnistas

Sida y conflicto: doblemente víctimas

Sabemos que tratar a pacientes seropositivos en zonas de guerra es difícil y complejo, pero no imposible

La Razón (Edición Impresa) / Cecilia Ferreyra

00:10 / 30 de noviembre de 2014

Los grandes esfuerzos realizados en las últimas décadas para dar respuesta global a la epidemia del VIH/sida han dado como resultado esperanzadores avances tanto en la atención médica a los pacientes seropositivos, como en el acceso a tratamientos antirretrovirales. Sin embargo, a pesar del progreso, hoy seguimos siendo testigos del sufrimiento y el desamparo que padecen miles de pacientes atrapados en zonas de conflictos en diferentes partes del mundo. Son víctimas por “partida doble”: sufren las consecuencias de la guerra, además de la imposibilidad de recibir atención médica al enfrentarse a sistemas de salud completamente devastados por los ataques.

Sin embargo, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) sabemos que tratar a pacientes seropositivos en contextos violentos sí es factible. La complejidad de un conflicto no puede ser excusa. Es por ello que instamos a la comunidad internacional, gobiernos, ONG y donantes a que tomen conciencia de las necesidades humanitarias de las personas con VIH, independientemente del lugar en el que vivan, y que actúen en consecuencia.

Cuando los pacientes seropositivos o trabajadores sanitarios se ven obligados a huir por la violencia, cuando el conflicto impide el suministro de medicamentos antirretrovirales (ART) o el acceso a servicios médicos, las consecuencias en la salud de las personas portadoras del VIH son devastadoras. Años de experiencia en el abordaje de la epidemia VIH/sida han demostrado que la adherencia al tratamiento es crucial para el control de la enfermedad. Por ello, los programas nacionales de VIH/sida, así como los actores humanitarios, deben dedicar sus esfuerzos a facilitar el acceso a los antirretrovirales en zonas de conflicto.

La carencia de una adecuada alimentación, la falta de acceso a agua potable, el estrés físico y psíquico, así como la aparición de otras enfermedades infecciosas son los nefastos efectos colaterales de los conflictos, e inciden muy negativamente en la evolución del virus. En MSF sabemos que tratar a pacientes seropositivos en zonas de guerra es difícil y complejo, pero no imposible. Contextos como República Centroafricana (RCA), Sudán del Sur o Yemen, sumidos en continuos brotes de violencia e inestabilidad, son un gran ejemplo de ello.

En el África subsahariana viven cerca del 70% de los afectados por el VIH en el mundo, lo que supone aproximadamente 5 millones de personas. Países como RCA y Sudán del Sur tienen una prevalencia entre el 2 y el 10%.

Sin embargo, solo el 20% de los pacientes seropositivos reciben tratamiento ART, lo que significa que una de cada cinco personas tiene acceso al medicamento que le puede salvar la vida. Médicos Sin Fronteras ha puesto en marcha en ambos países métodos innovadores como los llamados “paquetes de contingencia” con la cantidad de medicamentos que el paciente necesita tomar en caso de que tenga que salir huyendo de su casa, y las iniciativas que facilitan la movilidad de los pacientes transfiriéndolos a centros alternativos en zonas más “estables”. Ambas prácticas han demostrado ser muy eficaces.

En Sudán del Sur se estima que solo el 10% de los pacientes con VIH recibe tratamiento, lo que supone unas 5.000 personas en todo el país. Desde que en 2011 estallaran los conflictos en la nación africana, muchos pacientes vieron gravemente limitado su acceso a la salud. Antes de la aparición del conflicto, MSF ofrecía atención médica y tratamiento ART a casi 300 pacientes en las localidades de Lankien, Bentiu, Nasir y Leer, al norte del país. Sin embargo, las oleadas de violencia obligaron a grandes masas de población a desplazarse en busca de refugio y seguridad, poniendo en peligro la continuidad del tratamiento. Gracias a los paquetes de contingencia ofrecidos por MSF, muchos de ellos pudieron continuar medicándose.

Pero no solo pacientes en zonas de conflicto del continente africano se ven afectados por la falta de acceso a ART. En Yemen, país de Oriente Próximo, MSF asiste a muchas personas que son también víctimas por partida doble. Allí, nuestros equipos idearon un programa en el que distribuyeron tarjetas con un número de teléfono al que los pacientes podían contactar, indicar dónde se habían escondido al huir de sus hogares y pedir que les hicieran llegar, por diversos métodos, los medicamentos necesarios.

Nuestra experiencia nos ha demostrado que es fundamental adaptarse a la realidad de los pacientes. La puesta en marcha de enfoques innovadores con paquetes simplificados de atención médica y prácticas adaptadas a estrategias comunitarias son líneas de trabajo que han demostrado su eficacia. Todos los actores implicados, incluido MSF, deben trabajar firmemente para no victimizar, aún más, a una población ya de por sí muy olvidada. Aún queda mucho por hacer, pero sabemos por dónde avanzar. El acceso universal a la atención médica de las personas con VIH no se logrará hasta que los pacientes en zonas de conflictos sean tenidos en cuenta.  

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia