Columnistas

Simplificación de trámites

La Razón / Economía inclusiva - Daniel Oporto

00:33 / 30 de enero de 2012

De un total de 183 países, Bolivia ocupa el puesto 153 del ranking de Doing Business 2012, que mide la calidad de las regulaciones y procedimientos para hacer negocios. El ranking está compuesto por diez indicadores. Respecto al Pago de Impuestos, estamos en el puesto 179, ya que, en promedio, una empresa en Bolivia debe dedicar 1.080 horas (45 días) al año para cumplir con su deber fiscal, comparado con 382 horas (16 días) que es el promedio en América Latina y el Caribe. El indicador incluye los impuestos de carácter nacional y los pagos a la seguridad social, aunque seguramente la historia no es muy distinta para los impuestos municipales.

No es exagerada la propuesta de pedir un Ministerio de Simplificación de Trámites, que en primer lugar cambie toda una cultura dedicada a la complicación y obstaculización de trámites, pero que principalmente se dedique a simplificar los trámites y procedimientos para millones de ciudadanos, miles de empresas y emprendedores que todos los días hacen trámites. Se debe recordar que en 2001 el país contaba con una unidad dedicada exclusivamente al tema de simplificación de trámites, dentro del marco de las políticas de mejora de productividad y competitividad, pero, por los resultados del reporte, pareciera que ya no existe.

Si hay un área que requiere con urgencia la atención del Estado, porque los beneficios llegarían a millones de personas, en todos los segmentos y regiones del país, es el de simplificación de trámites. Todos ganamos con ello y aquí explico algunos de los principales beneficiarios: Gana el Estado, sí el Estado. Señor Ministro de Hacienda, tan solo con la simplificación de trámites para preparar, presentar y pagar impuestos, mejoraría la eficiencia de la recaudación, y con ello gana la educación, la salud, las obras de infraestructura, acceso a la energía, en general, todo aquello que significa inversión pública.

Gana la economía: ganamos en productividad y también en reducción de la informalidad. Por ejemplo, si tan sólo pudiéramos ubicarnos en el promedio de 16 días anuales dedicados al pago de impuestos sería un gran logro. Solo para la envidia sana, contarles que en Chile únicamente se requiere 13 días para pagar impuestos. En Ruanda sólo se requieren seis días para el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Ganan los pobres: Resulta descabellado y desproporcionadamente injusto que a una persona de menores ingresos, que gana igual o menos que el mínimo nacional, le digan “vuelva mañana”, una y otra vez. Más aún si esa persona viene de zonas rurales, no cuenta con alojamiento en la ciudad y los costos para movilizarse son mayores que sus ingresos diarios.

Ganan el sector privado. Con seguridad se crearían más fuentes de trabajo, se lograría mayor atracción de inversiones, más emprendedores serían exitosos y con ello, por supuesto, habrían más impuestos para el Estado. Por lo tanto, en un tema como la simplificación de trámites, donde millones serían los beneficiados, incluido el Estado, es francamente frustrante saber que no hacemos nada y, encima de ello, los más castigados son las aproximadamente cinco millones de personas que pertenecen a las mayorías de menores ingresos. ¿Por qué no cambia nada en este tema?

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