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Síndrome postaborto, ¿mito o realidad?

No existe evidencia científica sustentable que pruebe la existencia del Síndrome de postaborto

La Razón (Edición Impresa) / Gabriela Yáñez Garvizu *

00:15 / 02 de junio de 2017

El concepto de Síndrome de postaborto comenzó a ser desarrollado por los psicoterapeutas Vincent Rue y Anne Speckhard a finales de los 80. Ellos afirman que después de que una mujer aborta sufre un síndrome que se caracteriza por sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y tendencia al suicidio entre otros. Insinuando así que todo aborto provocaría un trastorno mental. ¿Es esto cierto? ¿El Síndrome de postaborto existe?

Existen dos manuales a nivel mundial que se utilizan para realizar diagnósticos clínicos de enfermedades mentales: la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), editada por la OMS; y el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM), editado por la Asociación Americana de Psiquiatría. Llama la atención que el Síndrome de postaborto no se encuentre en ninguno de estos dos manuales, pese a que son actualizados regularmente y que muchos equipos de investigación han tratado de que este síndrome se reconozca por más de 30 años. Su ausencia en estos manuales es una evidencia bastante sólida de que el Síndrome de postaborto carece de evidencia científica.

Existen investigaciones que tratan de probar la existencia de este síndrome con cifras astronómicas relacionadas con las consecuencias de un aborto, cifras que si fueran reales habrían provocado una alerta en la comunidad médica mundial. Por varios factores, es posible afirmar que estos estudios no son válidos. En primer lugar, no se separa a las mujeres con antecedentes de enfermedades mentales antes del embarazo de aquellas que no los tenía; tampoco se diferencia el aborto espontáneo o forzoso del voluntario; y no se elimina del grupo de estudio a las mujeres que experimentaron embarazos deseados, pero luego los interrumpieron debido a inviabilidad del feto o porque su vida corría peligro.

Además, no toman en cuenta cómo la mujer vivencia la situación. Puede ser que un embarazo no planificado resulte en una experiencia positiva para una mujer, por lo tanto, ella no verá el aborto voluntario como positivo. Sin embargo, para una mujer que percibe un embarazo no deseado como una situación estresante el aborto representa un alivio.

Los estudios que sí toman en cuenta las circunstancias de la interrupción voluntaria del embarazo han mostrado que: i) la forma en la que una mujer afronta un aborto voluntario tiene mucho que ver con sus circunstancias sociales e individuales. La situación se torna más estresante cuando el medio condena el aborto, cuando se hace en condiciones insalubres, cuando el personal médico la maltrata y cuando hay poco apoyo social.

ii) La manera en la que una mujer vive esta experiencia tiene mucho que ver con el modo en que enfrenta situaciones estresantes en general, es decir, de sus capacidades de afrontamiento.

iii) Las mujeres que han mostrado sentimientos negativos después de un aborto viven, en su mayoría, en sociedades donde el aborto es ilegal y es considerado un crimen. Los sentimientos de culpa son generados por el entorno que juzga a las mujeres por su elección, considerándolas malas personas, asesinas o inhumanas.

iv) En experiencias recogidas en mujeres de diferentes estratos sociales y culturales, las mujeres, particularmente cuando el aborto es legal y voluntario, encuentran que se trata de una experiencia positiva, con crecimiento y maduración psicológica; y en lo inmediato, sienten una sensación de alivio y de haberse responsabilizado por la propia vida.

En resumen, el Síndrome de postaborto no puede ser considerado un trastorno mental real, debido a que no hay evidencia científica sustentable que pruebe su existencia.

* es psicóloga clínica.

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