Columnistas

Sol que se va sin irse

Los pueblos originarios vienen de sociedades agrícolas y panteístas por la contemplación del universo

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Mansilla Torres

00:02 / 17 de junio de 2015

Inti raymi, Músuj huata, Willka kuti e Inti huatana son frases quichuas que oscilan sobre lo mismo: fiesta del Sol, año nuevo, soberano que vuelve, Sol amarrado. Pertenencia y pertinencia solar en el ADN de los originarios. Esos sintagmas varían sus tonos sobre el mismo canto; suenan en el sol mayor sostenido del pentagrama cósmico en su tercer movimiento, el invierno.

Los pueblos que desde el 21 de junio se consagrarán a entenderse con el solsticio deben ser comprendidos en su esencialidad. Es el día del Músuj huata, Año Nuevo. Brava audacia la de empezar en cero, con el sol en fase de crisis. Talento de alzar la vida en la crudeza invernal, desde el frío de las consideraciones. Reto asumido por pocas culturas nativas. No habrá calor, dicen los pueblos andinos y amazónicos, pero sí claridad, como en el caos de luz que es toda aurora. Y es el tiempo de las semillas en el surco nuevo.

Cuando inicia el invierno y el sol palidece en el sur americano, los pueblos festejan la indómita vigencia solar. Inti huatana, sol de amarrar. Huatay es el verbo atar y huata, año. “Intita huatana cay huataman”: atemos el sol a este año, claman bailando.

En el día del Intij Raymin (así, con desinencias, se escribe y pronuncia “La fiesta del Sol”), los que se alumbran de futuro danzan y cantan a todo color, porque el sol se alejará sin irse. De eso se trata residir en la esperanza. De los giros de la tierra en diálogo con el sol aprendieron la realidad circular y total: aquí gira y aquí vuelve: Willka kuti, soberano que retorna. Pueblos de revelación y memoria, vida que insufla vida en la certeza del regreso: Pacha kutiy (pacha, siempre y kutiy, vuelve).

Los pueblos originarios vienen de sociedades agrícolas, mágicas y panteístas por la contemplación del universo y sus fenómenos. Son gente que lee en el tiempo, que habla poco porque cavila mucho. Por eso creen en la Pachamama y en Tumpa, numen amazónico. Madre tierra, primeriza de semilla, y dios de la paciencia selvática, de la sabia espera.

Ante estas trascendencias, sin entender la sabiduría ancestral de aquellas civilizaciones, el poblador citadino habituado a la circunstancia que marca el almanaque perpetra una estupidez que da pena en vez de risa. Dada la veda municipal para encender una fogata en San Juan, en la noche más fría del año rinde escalofriantes tributos de comilona de salchichas y masmelos, deidades del “uso y costumbre” consumista orladas de marketing. Bah.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia