Columnistas

TIPNIS, dudas razonables

Voy a decir un sacrilegio: esta marcha no tiene el mismo respaldo que la anterior

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

01:21 / 10 de abril de 2012

Estos días, el conflicto de los médicos, que rechazan las ocho horas de trabajo, y el paro de la Central Obrera Boliviana (COB) acaparan la agenda de los medios. A pesar de los perjuicios que ocasionan las movilizaciones (los profesionales de salud tienen previsto retomarlas hoy), la radio, la televisión y los diarios reflejan con ímpetu un supuesto caos social.

Entretanto, casi imperceptible, se gesta la IX Marcha Indígena, de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), con el argumento de defensa del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), acosado por el afán de la administración de Evo Morales de construir “sí o sí” la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

Hasta donde se sabe, la marcha se iniciará en Chaparina (Beni) el 25 de abril, comunidad en la que el 25 de septiembre de 2011 los indígenas de la octava marcha fueron reprimidos con violencia por los policías. A 15 días de la fecha prevista, los liderazgos sectoriales buscan alianzas urbanas en apoyo a su protesta, a diferencia de 2011, cuando en el transcurso de la caminata tuvieron un respaldo espontáneo de colectivos sociales, particularmente en la ciudad de La Paz.

Sin mucho consenso entre sus organizaciones, una parte de los corregidores del TIPNIS fijó la fecha y ahora, propiciada por la Cidob, organiza la logística y articula su discurso con la idea central de rechazo a la Consulta Previa dictada en la Ley 222, el respeto a la intangibilidad del parque (establecida en la Ley 180) y el rechazo a la construcción de la vía interdepartamental.

Voy a decir un sacrilegio. Percibo que esta marcha, que además tropezó con una indecisión inicial, no tiene el mismo respaldo que la anterior, tiene un matiz más político y carece de credibilidad, considerando el tiempo que tardó en concebirse, las acciones del Gobierno por neutralizarla y su contaminación con algunas actuaciones políticas de parte de algunos de sus promotores.

A la explicación. Aunque no necesariamente implica su abstención de participar de la movilización, importantes organizaciones afiliadas a la Cidob firmaron acuerdos particulares con el Gobierno: la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), la Organización Indígena Chiquitana (OICH) y la Central Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (Cirabo), entre otras. Llama la atención que CPILAP, la misma organización del líder de la Cidob, Adolfo Chávez, haya aceptado la propuesta gubernamental.

De esto es artífice el ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien conoce muy bien la estructura de las organizaciones indígenas, precisamente por su pasado en el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis), organización no gubernamental que ahora respalda la marcha, como muchas otras.

Más, la presidenta de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), Justa Cabrera, optó por la política y aceptó la invitación del alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, de ser la subalcaldesa de Paurito. Durante la marcha del año pasado, la dirigente le había pedido a Morales tomar “sangre del coto de las llamas si quiere sangre”.

Los medios no contaron con vehemencia estos factores, que pueden crear dudas razonables respecto del éxito de un nuevo intento de movilización.

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