Columnistas

El ‘Tambor’ Vargas y la descolonización

La Razón (Edición Impresa) / Aquí y ahora - Carlos Soria Galvarro

03:49 / 14 de julio de 2014

A raíz de la edición del famoso pero muy poco conocido Diario del Tambor Vargas, realizada por el Archivo y Biblioteca Nacionales, la Fundación Cultural del Banco Central y Plural editores, se le pidió a Luis Huáscar Cachín Antezana que reflexionara sobre el monumental legado escrito de este guerrillero de la independencia. En un breve pero muy enriquecedor ensayo, recogido en el CD que acompaña la edición impresa de más de 500 páginas, el Cachín equipara el Diario del Tambor con Juan de la Rosa de Nataniel Aguirre, otro escrito fundamental para la formación de las creencias comunes de bolivianos y bolivianas.

“Las obras son afines en muchos detalles, sostiene el analista, tratan temas análogos, comparten propósitos. ¿Lograron, finalmente, paliar los vacíos de memoria histórica en esta Patria? Tradicionalmente uno creería que una obra de ‘imaginación’ (Juan de la Rosa) sería menos pertinente que una obra de ‘representación’ (el Diario), pues, en general, se asume que las obras de imaginación sirven para entretener, no tanto para informar o enseñar. Sin embargo, no ha sido así. La gesta narrada por Aguirre está mucho más arraigada socialmente que la narrada por Vargas, tanto que el Día de la Madre en Bolivia recuerda, precisamente, a las Heroínas de la Coronilla presentadas en Juan de la Rosa”.

Pero el Cachín anota a renglón seguido que la novela de Aguirre se publicó en 1885, en tanto que las primeras noticias sobre el Diario del Tambor datan de 1951 y 1952, cuando Gunnar Mendoza encontró y publicó el primer incompleto manuscrito. La publicación en México del completo segundo manuscrito es de 1982, y la hasta ahora primera y única edición boliviana es de apenas seis años. Entonces, ¿solo tiempo al tiempo?

“Personalmente, creo que, salvo el manejo del castellano, narrativamente Vargas no tiene nada que envidiarle a Aguirre —la historia del Diario y su relato son fascinantes—, pero habrá que ver si su mensaje logra un arraigo social semejante, más allá de la historiografía”, sostiene el Cachín Antezana.Ahora que se habla tanto de descolonización, ¿hay iniciativas concretas, sobre todo institucionales para promover el conocimiento de José Santos Vargas y su Diario y “arraigarlos” en la imaginación popular? Un busto en la avenida Busch de La Paz, un colegio que lleva su nombre en Pasankeri, una escuela de músicos militares en Oruro; un monumento en la misma ciudad, cuya “piedra fundamental” colocó el presidente Morales en 2012; y el trámite ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para declarar esta obra como Memoria del Mundo. Todo eso es lo poco que se conoce.

En un reciente encuentro sobre formación artística que incorporó tibiamente la literatura junto a la música, cine, danza, teatro y artes plásticas, pudimos apreciar que el Ministerio de Educación todavía deambula sin norte en esta materia.

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