Columnistas

Teólogos pioneros de la liberación

El sermón ‘dejó atónito al auditorio, como fuera de sentido... pero ninguno convertido’

La Razón / Tejiendo pistas - Xavier Albó

00:00 / 17 de febrero de 2013

La actual Teología de la Liberación (TL) fue iniciada por el teólogo  peruano Gustavo Gutiérrez, con su libro del mismo nombre de 1971. Pero él mismo quedó desde un inicio muy marcado por Fray Bartolomé de Las Casas (1484-1566), cuyo nombre adoptó para su propio centro de estudios y publicaciones, como por ejemplo en el libro En busca de los pobres de Jesucristo, el pensamiento de Bartolomé de Las Casas, publicado en 1992 luego de 20 años de trabajo.

Pero aquí me concentraré en quienes convirtieron al joven Bartolomé, clérigo y a la vez encomendero. Me refiero al grupo de dominicos llegados a La Española (Santo Domingo) en 1510, encabezados por Pedro de Córdoba O. P. A fines de 1511, todos los miembros de la comunidad deliberaron, escribieron, aprobaron y firmaron su célebre Sermón de Adviento, a partir del texto evangélico de Juan el Bautista: “soy la voz que clama en el de-sierto”.

Luego, delegaron a Fray Antón de Montesinos O. P. para que lo leyera y proclamara el domingo 21-12-1511. Entre los que firmaron el sermón estaba el exconquistador Juan Garcés, quien, arrepentido, se había hecho “fraile lego”. Invitaron a todos los notables, incluido al almirante Diego Colón. He aquí algunos fragmentos, reproducidos por Las Casas:

“Decid ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas... ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día?..

Éstos, ¿no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís?.. Tened por cierto que, en el estado en que estáis, no os podéis salvar más que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo”.

A los 19 años de haber llegado los españoles al Nuevo Mundo, éste fue el primer grito colectivo de una comunidad religiosa contra la conducta de sus paisanos peninsulares con la población local. Esa conducta ya había reducido la población originaria de unos 400 mil o más, a apenas 20 o 30 mil en menos de dos décadas.

Según Las Casas, el sermón “dejó atónito al auditorio, como fuera de sentido, algunos incluso compungidos, pero ninguno convertido”. Los así increpados protestaron ante el superior, y éste accedió a que el domingo siguiente, 28 de diciembre, Fray Antón diera una aclaración. El templo estaba aún más repleto en espera de una retractación pública. Pero la comunidad se ratificó con nuevos argumentos. La gente local protestó entonces ante el rey Fernando el Católico por esa “nueva doctrina”; y éste, obviamente, defendió a los conquistadores, con apoyo de un superior dominico de España. Pero la comunidad, que conocía de primera mano lo que ahí ocurría, persistió en su posición. En algún momento, el clérigo y encomendero Las Casas se confesó con un dominico, pero éste le negó la absolución. Siguió indeciso un tiempo pero en plena misa de Pentecostés, del 15-08-1514, renunció a su encomienda y prometió dedicar su vida a la defensa de los indios. Siguió su amistad con aquellos dominicos, pero recién en 1523 entró en esa orden.

Casi cinco siglos después, el iniciador de la actual TL ha tenido un proceso semejante: desde 1998 ya es también dominico: fray Gustavo Gutiérrez O. P.

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