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Tiempo al tiempo

Al mirar el universo de otra manera, vale la pena averiguar el rol que cada uno tiene en esta vida

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma

00:00 / 18 de febrero de 2016

Tuvieron que pasar 1.000 años antes de que el papa Francisco y el patriarca Kirill se encontraran para dar paso a la reconciliación entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa, ambas con la misma raíz. Razones políticas y teológicas dieron paso a la división: la lucha por la hegemonía del Imperio Bizantino (ortodoxo) y la del Sacro Imperio Romano (católico); la disputa por el primer lugar como autoridad suprema entre el patriarca o el papa; la discusión sobre si el Espíritu Santo procede del Padre, como sostienen los ortodoxos, o del Padre y el Hijo, como defienden los católicos.

Estos y otros puntos concluyeron con la separación en 1054 cuando el patriarca Miguel Cerulario excomulgara al papa León IX, quien ya había hecho lo mismo con el representante ortodoxo. Esta cita milenaria es el inicio de una alianza entre las dos iglesias en contra de la persecución de cristianos en Medio Oriente y en el norte y centro de África. Es como volver al origen del cristianismo, donde se formaron ambas iglesias en ese entonces unidas, defendiendo una sola doctrina en las catacumbas amenazadas por el Imperio Romano.

Tuvieron que pasar 100 años para demostrar que Einstein tenía razón cuando dijo que los objetos que se mueven en el universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo, y que éstas se propagan por el espacio. Así se anunció la existencia de las ondas gravitacionales, las mismas que fueron observadas por primera vez el 14 de septiembre de 2015 y anunciadas este febrero de 2016.

Las ondas gravitacionales son un nuevo espectro con propiedades diferentes y complementarias a las ondas electromagnéticas, que nos permitirán ver el cosmos de otra manera. “Hasta ahora habíamos visto el universo como un océano tranquilo. Nunca lo habíamos visto como un océano en medio de una tormenta”, dijo uno de los portavoces de este descubrimiento.

Son dos hechos que nos obligan a colocarnos lentes nuevos, o chips diferentes para tener una nueva perspectiva del mundo y del universo. En el caso del encuentro entre iglesias, se terminó el alejamiento producto de ideas arcanas que no fueron otra cosa que la lucha por el poder. El acercamiento se produce porque ambas necesitan de una alianza que las proteja y les permita seguir existiendo.

El tema de las ondas gravitacionales significa descubrir una ventana y tener la posibilidad de abrirla para ver lo que nunca habíamos visto, un universo por descifrar. Si en algún momento los seres humanos nos sentimos muy pequeños cuando hablamos del universo, ahora nos sentiremos casi nada. Al mirar el mundo y el universo de otra manera, vale la pena averiguar el rol que cada uno tiene en esta vida, para entender que a pesar de nuestra fragilidad multiplicada infinitesimalmente, todos somos parte del equilibrio.

Es periodista.

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