Columnistas

Traidor

La privacidad de los ciudadanos ha sido afectada con interferencias inconsultas, secretas e ilegales

La Razón / Reymi Ferreira

00:02 / 21 de junio de 2013

Edward Snowden es el exfuncionario norteamericano que reveló los sistemas de vigilancia intrusiva que ejerce la agencia de seguridad estadounidense sobre millones de personas que utilizan la compañía telefónica Verizon, interviniendo llamadas y comunicaciones vía internet. Snowden ha sido calificado de “traidor” por el Gobierno estadounidense, quien estudia levantar cargos. Snowden se halla asilado temporalmente en Hong Kong para evitar represalias y un posible juicio que podría terminar con la condena a muerte.

El argumento oficial es que con la intervención a las comunicaciones privadas de millones de ciudadanos norteamericanos y extranjeros se evitaron actos terroristas; lo que no se explica es por qué la violación de un derecho fundamental consagrado en la Constitución de EEUU no fue de conocimiento público. El argumento de los derechos humanos y las libertades civiles esgrimidas tantas veces por la Casa Blanca para invadir otros países parece que tiene un tratamiento distinto cuando se trata de su cumplimiento en el propio país.

La privacidad de los ciudadanos ha sido afectada con interferencias inconsultas, secretas e ilegales; afectando valores tradicionales de la democracia estadounidense basada en un respeto casi absoluto de los derechos individuales, entre los que se encuentra el derecho a la privacidad. Lo paradójico es que quien hace pública la denuncia tiene amenazas y pesa sobre él la posible acusación de traición. ¿A quién ha traicionado Snowden? ¿A la Constitución estadounidense que garantiza el derecho a los ciudadanos a no ser molestados en su vida privada? ¿Ha violado alguna ley que garantice el espionaje a personas sin orden judicial? ¿Quiénes son en realidad los que han violado principios constitucionales? En los 70, las escuchas ilegales realizadas en las oficinas del opositor partido Demócrata provocaron el Watergate, un escándalo que acabó con la dimisión del entonces presidente Richard Nixon. La renuncia devolvió credibilidad al sistema político estadounidense que, pese a todas las críticas que se le pueda hacer, se caracterizaba por el respeto a sus normas. Hoy el clima moral sobre el que se sostenía la institucionalidad norteamericana parece estar en crisis.

Las revelaciones de los wikileaks hechas por Julian Assange, la detención y tortura de cientos de prisioneros en Guantánamo y las revelaciones de Snowden son una muestra de ello. Lo preocupante es que en lugar de enmendar el agravio, se pretende procesar a los denunciantes de hechos reñidos con la tradición constitucional norteamericana. Mientras que para el gobierno de Obama Edward Snowden es un traidor, muchos son los estadounidenses —de acuerdo con encuestas de opinión— que lo consideran un héroe.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia