Columnistas

Trump visto desde EEUU

Aunque Hillary obtuvo cerca de un millón de votos más que Trump, logró solamente 232 electores.

La Razón (Edición Impresa) / Xavier Albó

00:13 / 20 de noviembre de 2016

Todos coinciden en que la sorpresiva pero masiva victoria de Donald Trump, el multimillonario, sin anterior experiencia política significativa, incorrecto con las mujeres, racista y cerrado a muchas inmigraciones y dispuesto a expulsar a los millones de indocumentados, opuesto al Obamacare y a los gastos para detener el calentamiento global, etc., etc., dio un gran sacudón al establishment en su propia cancha. Trump recogió, sin duda, el sentir de una mayoría blanca silenciosa. Algo nuevo es su cercanía a Putin.

Hillary Clinton, con el apoyo masivo del sistema demócrata, pero con poca popularidad, ganó en 20 estados, incluidos California (55 electores) y New York (29), pero perdió en otros regularmente demócratas del Midwest, pero afectados por la crisis actual, como Ohio (18), Pennsylvania (20) y Wisconsin (10), donde la migración de capital a otros países, tan criticado por Trump, tenía fuerte eco; y en la siempre peleada Florida (29 electores, como Nueva York).

Precisaré algo sobre el sistema federal electoral estadounidense que, con dos excepciones —Nebraska (5) y Main (4), que los distribuyen proporcionalmente— otorga todos los votos de sus electores al vencedor, aunque lo logren por pocos votos (55 en el Estado más poblado, que es California, hasta al menos tres en los menores). Por eso, aunque Hillary obtuvo en total cerca de un millón de votos más que Trump, logró solamente 232 electores, frente a los 306 de su contendor, muy por encima de los 270 necesarios para ganar. Es la quinta vez que ha ocurrido. La anterior fue en 2000, cuando el demócrata Al Gore sacó 540.000 sufragios más que el vencedor, George W. Bush, quien obtuvo 271 votos del Colegio Electoral. Las otras tres ocurrieron en el siglo XIX. En 1934 el Congreso discutió en serio la posibilidad de cambiar este sistema constitucional, diseñado (como nuestro sistema de senadores) para dar mayor relevancia a los estados menores y de corte rural. La propuesta perdió por apenas dos votos, pero ya no se ha vuelto a tocar el tema. Tal vez el Trumpetazo lo exigirá, según cómo evolucione.

Es difícil cuantificar el ausentismo en esta última elección por el mismo sistema federal, pues los procedimientos varían bastante de un estado a otro, incluyendo estados en los que pueden registrarse el mismo día de la elección. De todos modos esta vez parece que el porcentaje de participación ha sido bastante alto para los estándares de Estados Unidos, donde el sufragio es libre. Hillary Clinton rebalsó los 61,96 millones de votos (47,8%), Donald Trump se quedó con 60,96 millones (47%) y el restante 5,2% votó blanco, nulo o por otros candidatos menores. El grupo étnico que esta vez bajó su participación fue el afro, que en 2009 y 2013 se volcó por Obama.

También ha ganado fuerza el voto previo por correo, que en esta elección ha sido incluido en 37 estados, con unos 50 millones de sufragios así depositados. Sin duda influyó en ellos la reapertura del caso de los emails privados de Clinton, anunciado por el director del FBI, James Corney (un antiguo republicano), el 26 de octubre, lo que aceleró un bajón en la ventaja que Hillary había adquirido sobre Trump. Pero difícilmente habrán sabido que la víspera de las elecciones el mismo FBI volvió a exonerar de culpa a Hillary Clinton.

Otra particularidad de Trump fue el mayor y mejor uso de la web. A ella volcaron buena parte de los recursos inicialmente pensados para los mass media. Según el Wall Street Journal, por ese medio se cubrió el 64% de los gastos de la campaña, frente a solo un 36% por vías comparables para la demócrata Clinton. El genio para ello fue Brad Parscale, de 40 años.

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