Columnistas

Unicornio azul

¿Es el concierto de Silvio Rodríguez un premeditado acto de encuentro entre diversos?

La Razón (Edición Impresa) / Lourdes Montero

00:35 / 01 de abril de 2013

Hay gente que sabe lo que hace. Quién dijo que gestionar la cultura no podía ser un eficaz acto político, y mejor aún, una activa acción de masas. Pero no me malinterpreten, no hablo del circo romano, sino de la política como actividad, en virtud de la cual una sociedad resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva.

Hace 16 años, cuando el PRD asumió el gobierno de la ciudad de México, inició una serie de conciertos multitudinarios en el Zócalo capitalino bajo el lema “Recuperemos nuestras calles”; con el tiempo se demostró como una inteligente política urbana de seguridad ciudadana. Hoy, en Bolivia, somos convocados a participar de un multitudinario concierto gratuito para recordar con Silvio Rodríguez canciones vitales de la nueva trova cubana, ¿podría ser ésta una estrategia para abordar nuestros problemas de reconocimiento y convivencia en la diversidad?

Asumamos que un hecho cultural, en su sentido amplio, alude a los rasgos distintivos, espirituales, materiales y afectivos que caracterizan una sociedad. Por ello, hablar de cultura no sólo se limita a las artes y las letras, sino fundamentalmente a los modos de vida, los derechos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias compartidas.

Ante esto, veamos, ¿a quién convocará el concierto de Silvio? Pues claro, a los románticos izquierdistas de los 80, pero también estarán los cocaleros, las bartolinas, los alteños y de seguro los jóvenes del Plan Tres Mil. Apuesto que también estará la apolítica clase media y una gran diversidad de movimientos urbanos; todos cantando a una sola voz “Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan… ”. Un lanzamiento de campaña envidiable para cualquier político de masas. Pero ¿es este concierto un premeditado acto de encuentro entre diversos?

No sólo de música vive el hombre; la semana pasada fuimos sorprendidos con la masiva premiación del concurso Eduardo Abaroa, que involucró a 1.335 artistas en ocho categorías y 28 especialidades; 75 de ellos compartieron un millón y medio de bolivianos en galardones. En el evento de la premiación pudimos ver todos los rostros de esa Bolivia diversa con la que aspiramos construir la convivencia de lo plurinacional. ¿No hay acaso detrás de esto alguien que sabe hacer de la cultura un instrumento político?

Muchos critican una gestión cultural a lo Andy Warhol, que fusiona la alfombra roja hollywoodense con el hermetismo de las ceremonias ancestrales y la estética strass de las elecciones de misses. Una verdadera obra de cultura pop. Yo celebro esta lectura ecléctica de lo plurinacional, más vital y contemporánea que los deslucidos actos de añoranza de un pasado indigenista.

Más allá de la forma (que sí importa), está el contenido. Acordarán conmigo que no es lo mismo Silvio Rodríguez que Daddy Yankee, pero no me queda claro si la gestión cultural actual asume que hacer cultura en esencia es tener la capacidad de reflexionar sobre sí mismo y libertad de expresar esa reflexión.

A través de la expresión cultural las personas se enuncian, toma conciencia de sí mismas, ponen en cuestión sus relaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crean obras que las trascienden. En esto radica el peligro de gestionar este campo: cuidado, la cultura suele ser subversiva. Y, sin más, permítanme concluir esta columna aquí, tengo que hacer cola para conseguir mi entrada para el concierto.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia