Columnistas

Violencia en Irak

Diferencia de opinión

La Razón

04:52 / 08 de enero de 2012

Decenas de muertos en una oleada de atentados terroristas en Bagdad y una tensión política creciente entre chiíes y suníes marcan una peligrosa escalada de enfrentamientos en Irak. ¿Puede desintegrarse ese país tras la salida de EEUU?

Fragilidad de la ‘Pax Americana’

Además de su heterogeneidad confesional y étnica, por todos conocida, el gran problema de Irak han sido sus vecinos y, en especial, Irán y Arabia Saudí, a los que siempre les ha gustado librar guerras indirectas a través de actores interpuestos. Algo parecido ocurrió entre Israel y Siria en los años 80 y 90 en Líbano. No por casualidad Irán y Arabia Saudí tienen el triste mérito de encabezar la lista de los países menos democráticos según la lista elaborada cada año por The Economist. Los atentados de las últimas semanas tienen como objetivo mostrar las limitaciones de la frágil Pax Americana (término empleado para referirse al período de paz relativa en el mundo occidental desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945) pero también resucitar las tensiones interconfesionales entre chiíes y sunníes. Además de las pertinentes responsabilidades de las potencias regionales que pretenden manipular a sus respectivos clientes iraquíes, también el gobierno de Maliki es responsable de la situación por prestarse a este juego y mostrarse incapaz de poner fin a estas injerencias. La persistencia de la violencia demuestra que ha fracasado en su empeño de unificar el país y normalizar la situación interna.

Ignacio Álvarez-Ossorio

es profesor de Estudios Árabes e Islámicos.

Lo peor son los miles de muertos

Se les dijo, se les advirtió, educada y razonadamente, por activa y por pasiva, en inglés   y en todas las lenguas del planeta, la invasión de Irak, amén de ilegal e injustificada, la iba a liar gordísima en ese país. Pero no, cegados por la ideología, los cabezotas cometieron la madre de todos los errores políticos de la primera década del siglo XXI. George W. Bush cantó victoria y la guerra siguió (una guerra no termina porque un bando así lo proclame). Obama se ha retirado (y ha hecho bien), pero el carajal que Estados Unidos deja atrás es tremendo. ¿Puede haber guerra civil sectaria, puede haber desintegración del país? Pues claro: ya las hay de hecho. La violencia nunca ha cesado en Irak en los últimos años, aunque los medios (por hastío) ya no la contaran. Tan solo en la pasada Ashura hubo decenas de muertos en un día, aunque los medios solo hablaran de las matanzas de ese día en Afganistán. ¿Pedirán algún día perdón los responsables de este desaguisado? Lo peor no es el desprestigio mundial de Estados Unidos por lo de Irak, lo peor son los cientos de miles de muertos, heridos y refugiados iraquíes en ocho años; y lo que aún está por venir.

Javier Valenzuela

es periodista.

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