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Vivir al crédito

La continua pérdida de biodiversidad en la región va a provocar consecuencias de largo alcance

La Razón (Edición Impresa) / Freddy Morales

23:42 / 04 de agosto de 2017

El 2 de agosto, la ONG medioambiental Global Footprint Network hizo conocer que la Tierra superó el límite de lo que le exige la humanidad y, que a partir de aquella fecha, hacen falta 1,7 planetas para satisfacer nuestras necesidades. El informe dice que en 1969 la humanidad consumía los recursos que la Tierra producía al mismo ritmo. Hasta el 2 de agosto de esta semana, la explotación de la Tierra superó la capacidad de regenerarse de manera sostenible. Quiere decir, agrega el informe, que desde ese día y hasta el 31 de diciembre consumiremos más allá de lo que la Tierra puede crear naturalmente.

Los cálculos se hacen comparando el consumo total anual de la humanidad, conocido como huella ecológica, con la capacidad del planeta de regenerar en un año los recursos naturales renovables. En 2007, cuando los científicos comenzaron a medir la huella ecológica de los humanos sobre el planeta, la fecha en que los recursos comenzaban a consumirse “de prestado” había retrocedido hasta el 19 de diciembre, es decir, durante 12 días consumíamos más de lo que el planeta podía dar. Hasta el 2 de agosto, son cinco meses, 150 jornadas en las que consumiremos más de lo que el planeta puede producir para regenerarse, dice el informe.

La sobreexplotación provoca deforestación, sequía, escasez de agua, erosión del suelo, pérdida de biodiversidad e incremento del dióxido de carbono en la atmósfera, debido a que pescamos más de lo que deberíamos, cultivamos más de lo necesario, talamos demasiados bosques y emitimos más dióxido de carbono del que los árboles pueden absorber.

El año pasado, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) informó que el cambio ambiental está ocurriendo a una velocidad mucho más rápida de lo que antes se pensaba por efecto del crecimiento de la población, aumento del nivel de consumo y la desertificación. Uno de los impactos inmediatos es el aumento de la escasez de agua y de alimento, dice el documento elaborado por 1.203 científicos.

En América Latina la deforestación destruye aproximadamente 2,18 millones de hectáreas de bosques al año. La tasa de conversión de los sistemas naturales ha comenzado a ser más lenta; a su vez la tasa general de pérdida de los ecosistemas sigue siendo alta. La continua pérdida de biodiversidad en la región va a provocar consecuencias de largo alcance. La pérdida de biodiversidad tiene consecuencias directas para el bienestar económico y social de los 630 millones de habitantes de la región, y su impacto se percibirá a nivel global, dice el informe de Naciones Unidas.

La explicación llega cuando los cielos de Bolivia están saturados de humo por la quema de campos de cultivo y cuando se agradece, sobre todo en el altiplano, a la Madre Tierra. Agosto es el mes de la Pachamama. En el mundo aymara se dice que tras la pasada época de cosecha, la Madre Tierra ha quedado exhausta, cansada. Con hambre, abre su boca y sus hijos le regalan frutos, dulces, granos, fetos de llama, alcohol, refrescos y cerveza para que recupere sus fuerzas, porque dentro de poco, con las primeras lluvias, debe recibir la próxima siembra.

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