Columnistas

El acullico

La pluralidad implica el reconocimiento de todos, y la base de ese reconocimiento es la tolerancia

La Razón / Reymi Ferreira

00:02 / 16 de marzo de 2012

Como ya es constante, los temas de la agenda gubernamental se tornan polémicos, y no sorprende que el pedido de la legalización internacional del “acullico” haya generado posiciones contradictorias. No nos parece correcto satanizar la práctica de masticar hojas de coca, equiparando el acullico al consumo de droga. No nos parece correcto que no se respete el derecho que tienen los ciudadanos, al margen a qué etnia o cultura pertenezcan, a que aculliquen si así lo desean. El consumo de whisky es dañino, el del tabaco también, y a nadie se le ha ocurrido plantear su interdicción. Hasta la fecha, no se ha demostrado que el consumo de coca sea nocivo para la salud, y al contrario, existen evidencias de que puede ayudar a enfrentar algunas dolencias.

A diferencia del alcohol o el tabaco, la coca ayuda a la resistencia y sin ella miles de choferes, guardias y obreros no podrían cumplir sus faenas. En la Guerra del Chaco, en la heroica defensa de Boquerón, y en otros puntos de combate, la única forma de resistir el asedio enemigo fue gracias al uso de la hoja de coca, que lanzada desde aviones permitió a las tropas resistir pese a que ya no quedaban provisiones.

Nos parece irracional el oponerse a una práctica ancestral con la vehemencia con la que lo hacen algunos simplemente por convicción política, demostrando poca tolerancia a las prácticas culturales de sectores de la población boliviana. En Santa Cruz, no nos hace ningún bien observar cómo el centro de la ciudad se convierte en baño público los días del Carnaval, y cómo a título de “fiesta tradicional” se producen excesos reprochables. Pero por respeto, a los que no nos gusta esa pérdida de tiempo que significa el Carnaval estamos obligados a tolerar lo que para otros es considerada parte de su identidad.

Tampoco ha sido correcto el que se agreda, lanzándole hojas de coca en la cara al presidente del Comité Cívico cruceño, el Dr. Herlan Vacadíez, quien pacíficamente y sin agredir a nadie expresaba su opinión sobre el acullico a los medios de prensa. Algo que debemos entender para poder construir una sociedad armónica y democrática es que la pluralidad, a la que apuntan los fundamentos del Estado Plurinacional, implica el reconocimiento de todos, y la base de ese reconocimiento radica en la tolerancia. 

Nadie puede obligar a acullicar a nadie, pero, por otra parte, nadie debería cuestionar el uso de la coca.   Nos parece una expresión de doble moral que los que no se molestan por el consumo de whisky, cigarros, energizantes, gaseosas (que, está demostrado, afectan a la salud), se rasguen las vestiduras porque otros ciudadanos proclamen su derecho a masticar la hoja de coca, que está demostrado no es cocaína.

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