Columnistas

Un año atrás

Los fenómenos extremos irán aumentando si no se toman decisiones de Estado para enfrentarlos

La Razón (Edición Impresa) / Karina Sauma

00:00 / 24 de febrero de 2015

En 2014, casi por estas mismas fechas, el país sufría una de las peores inundaciones, después de las registradas en 2007. Según la prensa nacional, cerca de 60.000 familias fueron golpeadas por las intensas lluvias, 19.600 de ellas en Cochabamba y 8.000 en el Beni. Solo en la Amazonía boliviana se registraron 16 millones de hectáreas anegadas, y aproximadamente 58.000 cabezas de ganado se ahogaron.

Los fenómenos naturales extremos son cada vez más frecuentes y no tenemos en cuenta que irán aumentando en la medida en que no se tomen decisiones de Estado para enfrentarlos. El ordenamiento territorial y la planificación del desarrollo deben tener en cuenta los riesgos climáticos actuales a causa del cambio climático y la deforestación. Entre 2010 y 2013 se destruyeron cerca de 783.000 hectáreas de bosques en el país, lo que representa una pérdida promedio anual de 261.000 hectáreas, equivalente a la deforestación de 715 canchas de fútbol por día, según datos proporcionados por la Fundación Amigos de la Naturaleza, a partir del monitoreo que realiza de la deforestación en Bolivia.

Adicionalmente, si bien no hay información oficial al respecto, es probable que la construcción en el río Madera de las represas de Jirau y San Antonio en Brasil esté afectando seriamente a las regiones del norte de nuestro país. Hoy ya se reportan cerca de 300 familias damnificadas por el desborde de ríos en Pando, principalmente el río Acre, un afluente importante del río Madera. Estos fenómenos conllevan otros efectos muy duros: familias que tienen que abandonar sus hogares, muchas pierden lo poco que tienen, las enfermedades respiratorias y gastrointestinales aumentan, y si bien las autoridades ejecutan acciones de emergencia, por lo general los esfuerzos llegan cuando los problemas ya han superado las capacidades de atención.

Si bien las autoridades competentes hoy están realizando evacuaciones en las zonas afectadas, además de proveer alimentos, las medidas no son suficientes, puesto que los daños económicos y sociales en muchos casos son irreversibles. Una adecuada planificación en pro del desarrollo con la intervención de los diferentes actores hará que estemos preparados para estos eventos. Una vez más tenemos que comprender la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza y entender que ella puede vivir sin nosotros, pero nosotros sin ella no.

Es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia