Columnistas

A 200 años de la Carta de Jamaica

Algunas instituciones como las FFAA han mantenido la segregación ‘racial’ dentro de su estructura

La Razón (Edición Impresa) / Humberto Caspa,

00:27 / 05 de octubre de 2015

El 6 de septiembre se conmemoró dos siglos de la Carta de Jamaica, escrita por el Libertador Simón Bolívar. Más que un escrito común y corriente, fue un manifiesto político prolijo que proclamó la unión de los diversos sectores sociales en las colonias latinoamericanas para lograr la emancipación del yugo español y establecer las bases políticas institucionales indispensables para la creación de Estados libres y soberanos. En esa carta el Libertador ofrece una evaluación estratégica-militar frente a la decadencia del régimen español en América Latina. Hace notar las virtudes y cualidades innatas del habitante latinoamericano como sujeto social en colonias devastadas por la discriminación, exclusión y la injusticia social.

Las disposiciones estamentales de la Corona española en las colonias a menudo se resistieron a tomar en cuenta los méritos del individuo, particularmente de los criollos, en la asignación de cargos gubernamentales y en otras posiciones de poder. El Libertador manifiesta lo siguiente en uno de los apartados de su carta. “Estábamos, como acabo de exponer, abstraídos, y digámoslo así ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del Estado. Jamás [los criollos] éramos virreyes ni gobernadores, sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares, sólo en calidad de subalternos (...)”.

A 200 años de la Carta de Jamaica, la situación social, económica y política de las poblaciones en América Latina ha cambiado. Sin embargo, los condicionantes de discriminación que el Libertador encontró en su periodo todavía se manifiestan en algunos países de esta región. En el caso boliviano, la discriminación contra los grupos indígenas está siendo erradicada gradual y sistemáticamente en diversas instancias del Estado y la sociedad. Desde el inicio mismo de su mandato presidencial, el presidente Evo Morales apoyó la formación de una asamblea constituyente para gestar una Constitución Política del Estado que refleje la nueva realidad boliviana e incluya los derechos de aquellas poblaciones que históricamente fueron violentadas por los grupos dominantes.

Sin embargo, con todos los cambios que promueve el actual Gobierno, la discriminación no solamente se rehúsa a desaparecer, sino que algunas instituciones, como las Fuerzas Armadas, han mantenido la segregación “racial” dentro de sus instituciones militares.

El Colegio Militar de Ejército, el Colegio Militar de Aviación y la Escuela Naval Militar de Bolivia han funcionado como verdaderos filtros sociales que generan y regeneran un tipo de personal, cuyas características fenotípicas tienden a ser las mismas. Una vez egresados como subtenientes y después de ascender a otros rangos jerárquicos, los oficiales militares a menudo exhiben el mismo etnocentrismo que los había caracterizado en el periodo de la Colonia. Es muy raro, por ejemplo, encontrar un subteniente o capitán (menos un general) con un apellido auténticamente indígena. La Ley Orgánica de las FFAA de Bolivia continúa siendo la base jurídica que condiciona la conducta de sus miembros, reglamenta a los institutos militares, regula el empleo del personal castrense, proporciona pautas entre las diversas jerarquías de los militares.

Desde su creación en diciembre de 1963, sus artículos nunca fueron enmendados, a pesar de los cambios sistemáticos que acontecieron en otras entidades del Estado y las transformaciones a nivel estructural en la sociedad boliviana desde la llegada de Evo Morales al poder. Por consiguiente, el movimiento social de los suboficiales y sargentos de abril de 2014 es una respuesta directa a la incompatibilidad de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas con la presente realidad boliviana. De acuerdo con las palabras del diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) Jorge Medina, una gran porción de las leyes militares adscritas en LOFA “no se adecua a la Constitución Política del Estado (de 2009)”.

En este sentido, la movilización inédita de suboficiales y sargentos de abril 2014, tal como el Libertador Simón Bolívar lo expusiera 200 años atrás, aparte de ser un llamado a la reflexión de las relaciones sociales entre los grupos dominantes vis a vis grupos subordinados, es también una invocación de una transformación sistémica de una institución militar que, hasta hoy, se ha mostrado inmune a los cambios. 

Ph.D, es vicepresidente de Economics On The Move, impartió clases en la Universidad de California Irvine, invitado especial como comentarista político en las cadenas Telemundo y Univisión de EEUU.

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