Columnistas

Los años del sabotaje

Los republicanos ahora están defendiendo las políticas a las que se oponían cuando más se necesitaban.

La Razón (Edición Impresa) / Paul Krugman

00:00 / 26 de mayo de 2019

Recuerdan el gran susto de la inflación de 2010-2011? La economía estadounidense siguió sumamente deprimida debido a los efectos posteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria y de la crisis financiera de 2008. La Tasa de desempleo aún estaba por encima del 9%; el crecimiento de los salarios se había desacelerado muchísimo, y los indicadores de la inflación subyacente estaban muy por debajo de las metas de la Reserva Federal (Fed, el Banco Central estadounidense). Así que ésta hacía todo lo que podía para impulsar la economía: mantener las tasas de interés a corto plazo tan bajas como fuera posible, y comprar bonos a largo plazo con la esperanza de lograr un poco más de impulso.    

Sin embargo, los republicanos se oponían enérgicamente, advirtiendo que las políticas de la Reserva Federal provocarían una inflación galopante. Un congresista llamado Mike Pence (hoy vicepresidente de EEUU) introdujo un proyecto de ley que le prohibiría a la Reserva Federal que ni siquiera considerara el estado del mercado laboral en sus medidas. Los republicanos más influyentes firmaron una carta abierta al presidente del Banco Central, Ben Bernanke, exigiéndole que detuviera sus iniciativas monetarias, las cuales según ellos, correrían “el riesgo de provocar una degradación monetaria e inflación”. 

Además, algunos republicanos supuestamente respetables participaron en una teoría de conspiración, insinuando que la Reserva Federal estaba confabulada en secreto con el gobierno de Obama. Paul Ryan y el economista John Taylor declararon que la política de la Fed “parece muchísimo un intento de rescatar la política fiscal y esos intentos ponen en duda la independencia de la Reserva Federal”.  

Desde luego que todas estas advertencias estaban totalmente equivocadas. La inflación nunca se desencadenó. Casi ninguna de las personas que se pusieron histéricas sobre la inflación han llegado a reconocer que se equivocaron. Bernanke, los economistas de la Reserva Federal y los keynesianos en general demostraron estar en lo correcto: imprimir dinero no es inflacionario en una economía deprimida. No obstante, ¿que había detrás de todas estas alarmantes advertencias acerca de la inflación? Pues que llegaron al mismo tiempo en que los republicanos advertían sobre las consecuencias terribles, espantosas e inadecuadas del gasto deficitario. 

Además, era evidente, incluso en ese momento, que la postura de los republicanos acerca del déficit era hipócrita... Es decir, evidente para todos, excepto para todo el sistema político de Washington. Bastaba con que viéramos lo que en realidad había en las propuestas presupuestarias de Ryan para darnos cuenta de que no era sincero, que estaba empleando los déficits como una excusa para golpear los programas sociales y estorbarle a Obama. Era totalmente predecible que los republicanos decidirían que los déficits no importan tan pronto como recobraran la Casa Blanca.   

Sin embargo, yo pensé que la política monetaria era un poco diferente. Los republicanos han sido el partido de la irresponsabilidad fiscal desde la época de Reagan, y no había motivos para creer que habían cambiado. No obstante, el culto por el oro, el odio a la moneda fiduciaria y el rechazo a la impresión sí parecían actitudes tradicionales de la derecha. Me imaginé que Ryan, quien alguna vez sostuvo que había aprendido todo lo que tenía que saber acerca de la política monetaria de La rebelión de Atlas, quizás en realidad creyera en lo que estaba diciendo acerca de la Reserva Federal. 

Sin embargo, a la luz de los acontecimientos recientes, parece que yo estaba equivocado. La postura republicana sobre la política monetaria era tan poco sincera como la postura del partido sobre la política fiscal. Ahora tenemos que ver las exigencias del partido en 2010-2011 de una política monetaria estricta, al igual que sus exigencias de una política fiscal estricta, no como una respuesta de los principios económicos, sino como un deseo de sabotear al gobierno de Barack Obama.  

Veamos, el intento de Donald Trump por instalar a Stephen Moore en le Reserva Federal fracasó por la razón equivocada. Moore no se quedó porque resulta ser una persona repugnante. Pero debió haber sido rechazado sin más trámite sencillamente por sus opiniones económicas. No solo se equivocó una y otra vez durante la crisis financiera y sus secuelas; no solo se negó a aceptar su equivocación o a aprender de sus errores; sino que de inmediato cambió de opinión tan pronto como Trump llegó al poder, mostrándose como un animal meramente político. Pidió tasas de interés más altas cuando el desempleo estaba por arriba del 9%; ahora está pidiendo tasas más bajas con un desempleo por debajo del 4%.   

Pero como dije, no fue por eso que Moore no lo logró, sino porque todo su partido ha seguido la misma trayectoria. Mike Pence, quien pidió tasas más altas en la economía tan deprimida de 2010, ahora quiere tasas más bajas. Parece que ningún republicano en el Congreso ha criticado a Moore por sus opiniones sobre las políticas, sino por su misoginia. Aparte de Greg Mankiw, profesor de Economía de Harvard, ningún economista republicano prominente dio un paso al frente para oponerse a Moore, a pesar de que era claro que estaba involucrado precisamente en el tipo de politización de política monetaria que Taylor y Ryan afirmaban ver en 2010.  

Efectivamente, los republicanos ahora están defendiendo las políticas a las que se oponían cuando más se necesitaban. Como lo señala Matt O’Brien, no se ve lo mismo en el bando demócrata: los economistas de centro izquierda que durante años han sostenido que la Reserva Federal estaba siendo demasiado conservadora siguen diciendo lo mismo con Trump en el Gobierno.   

Lo que todo esto nos dice es que la postura republicana sobre la política económica ha tenido mala fe todos estos años. En realidad no creían que se estuvieran avecinando una crisis de deuda y una hiperinflación. Solo estaban en contra de cualquier cosa que pudiera ayudar a la economía mientras un demócrata fuera presidente.

Es premio Nobel de Economía.

© The New York Times Company, 2018. Traducción de News Clips.

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