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La apuesta para 2015

El fortalecimiento del dólar erosiona los términos de intercambio en los países emergentes

La Razón (Edición Impresa) / Sergio Pablo Garnica Pantoja

00:02 / 07 de enero de 2015

Blaise Pascal hacía notar que, a pesar de no tener certeza en la existencia de Dios, las personas racionales tienden a creer que sí existe. El argumento plantea que, “aun cuando la probabilidad de la existencia de Dios fuera extremadamente pequeña”, las ganancias potenciales (una vida eterna en el paraíso) derivadas de “creer” hacen que ésta sea la decisión racional. Este famoso planteamiento recibe el nombre de la Apuesta de Pascal (Pascal’s wager).

Considere lo siguiente, el precio de las materias primas, y más precisamente el precio del petróleo, están a la baja y hay fundadas razones para creer que en 2015 seguirán cayendo. ¿Qué fundadas razones? Pues la principal razón es el ligero repunte de la economía estadounidense, traducido en un dólar más fuerte. Y un dólar apreciado presiona a la baja a todos los precios internacionales que cotizan en esta divisa, entre otros, los de todas las materias primas.

Ante los últimos datos de empleo y señales alentadoras de crecimiento para 2015, algunos economistas creen que el Banco Central estadounidense (Fed) podría elevar las tasas de interés referenciales a mediados de 2015. ¿Cómo afectaría esta medida a la economía global? Mayores tasas de interés pueden modificar los flujos internacionales de capital hacia el norte, en desmedro de las economías emergentes, afectando la cuenta capital del balance de pagos, ya castigada por el lado del balance comercial, si es una economía exportadora de materias primas.

El fortalecimiento del dólar erosiona los términos de intercambio en los países emergentes. Además, reduce el poder adquisitivo de la gente que consume productos importados, añadiendo presión para intervenir la política cambiaria que, de no hacerse con cuidado y a tiempo, puede tener severas consecuencias para una economía. Fenómeno  que conocen muy bien los chilenos que  se acuerdan de la década de los 80 y más recientemente los argentinos. Las alzas del dólar, además, aumentan la deuda externa, si los créditos fueron contraídos en esa divisa.

Dado este panorama le planteo las siguientes apuestas: 1) no creer que los precios del petróleo nos afectarán, si en verdad no nos afectan, no se preocupe; 2) creer que los precios del petróleo nos afectarán, si en verdad no nos afecta, no se preocupe; 3) creer que los precios del petróleo nos afectarán, si en verdad nos afectan, no se preocupe (pues debe estar preparándose) y 4) no creer que los precios del petróleo nos afectarán, si en verdad nos afectan, pues, encomiéndese a Dios. ¿Por cuál opción apostará en 2015? A propósito, feliz Año Nuevo.   

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