Columnistas

Y en sus aras de nuevo juremos

Aunque siglos de sometimiento no han logrado exterminar esa presencia, sí han conseguido aislarla.

La Razón / Cergio Prudencio

00:06 / 11 de marzo de 2012

La nueva currícula escolar incorpora a los saberes tradicionales como componente de la estructura educativa. La intención no podría ser mejor; y el hecho mismo, aunque sea meramente enunciativo, representa un significativo avance.

Por siglos vivimos entre dos polaridades culturales, donde una de ellas —presumiendo superioridad— ha buscado imponer su visión sobre la otra, supuestamente inferior. No obstante las atrocidades de esa historia, el mundo indígena de los Andes bolivianos ha sobrevivido admirablemente, conservando consigo efectivamente un inmenso y rico caudal de conocimientos y experiencia, ignorados y discriminados deliberadamente por escuelas, colegios y universidades.

Puedo dar constancia y fe tanto de la existencia de sabiduría como de la omisión educativa en el campo de la música, cuyas prácticas tradicionales en el espacio rural altiplánico están connotadas de profunda conceptualización técnica y filosófica como sustento. Pero claro, hay que predisponerse para conocerlas y comprenderlas, y su aprendizaje no fluye precisamente por aulas de ninguna naturaleza.

Otros órdenes de la cotidianidad rural indígena son posibles sólo en la medida del conocimiento acumulado, desde donde se erigen ante nuestros sentidos, generalmente sin conseguir inmutarnos. Pero ahí están, sin duda; porque los idiomas, las formas de organización social, la productividad agrícola, el arte tejido, los ritos, la danza, la música —desde luego—, etcétera, etcétera, configuran una realidad que testimonia con elocuencia el saber y la sabiduría que los sostiene.

Aunque siglos de sometimiento no han logrado exterminar esa incómoda presencia, sí han conseguido aislarla, es decir, limitar su influencia al espacio de su propia marginalidad subsistente. Por ello, hablar ahora de su incorporación a la educación formal deja muchas dudas sobre su implementación.

Reconociendo que aquellas fuentes contienen potencialidades magníficas para nuestro desarrollo, hay que ser conscientes al mismo tiempo de que tamaños recursos no han sido debidamente codificados como para ser integrados a procedimientos institucionales de enseñanza-aprendizaje. El gran desafío del momento consiste en producir migraciones de conocimientos que fluyan desde la marginalidad hacia la supremacía, para que el país todo pueda transitar de la ignorancia al descubrimiento, del desprecio al asombro, y crecer en la conjugación de referentes culturales diversos. Pero un paradigma no se decreta, se alcanza. Y alcanzar metas entraña procesos. No es suficiente reconocer valores en el otro, si no somos a la vez capaces de construir herramientas para asimilarlos en la configuración de una identidad inclusiva. Y esa es la deficiencia mayor del enunciado gubernamental. No se cuenta con herramientas (algo en música, con el perdón).

Un síntoma de esa descompensación surge ya en algunas voces del propio magisterio boliviano, que cuestionan la iniciativa “porque nos están condenando a tiempos primitivos”. Y en sus aras, de nuevo juremos…

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia