Columnistas

Por la autonomía y la descolonización

La posición del Ministerio de Salud es servil a los intereses de las iglesias

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

00:00 / 23 de marzo de 2014

En este momento histórico de construcción del “vivir bien”, nos hemos reunido en la Asamblea de Feminismo Comunitario y recordamos que este proceso ha sido gestado y parido desde el pueblo, desde las organizaciones sociales, en el que se ha planteado la descolonización como elemento fundamental. Para nosotras no hay descolonización posible sin la autonomía y descolonización del cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Esto quiere decir la recuperación de nuestros cuerpos y el ejercicio libre de nuestra sexualidad.

Hoy vemos con indignación que el patriarcado y sus instituciones, sostienen la enajenación del cuerpo de las mujeres, copta nuestra sexualidad, limita el disfrute de nuestros cuerpos; los “responsables” de garantizar el vivir bien son cómplices que encubren la colonización de nuestros cuerpos.

Tal es el caso del Ministro de Salud, quien en estos días manifestó, luego de las presiones de las iglesias Católica y Evangélica, que: “Por la responsabilidad con el país, el Ministerio de Salud no ha dado ninguna voz oficial sobre la incorporación de la pastilla (del día después), no hay nada en nuestro sistema de salud y queremos dar por cerrado esto y no podemos discutir sobre algo que oficialmente el ministerio no ha incorporado”.

Siendo que en agosto de 2013 el director Nacional de Salud, Rubén Colque, declaró: “Los tres métodos de anticoncepción (la píldora del día después, implante subdérmico y el condón femenino) serán distribuidos a hospitales de segundo nivel y centros de salud de barrio de todo el país. Las mujeres podrán demandar los productos desde octubre, sin costo alguno”.

Ante esta situación, manifestamos que:

Primero: Repudiamos y denunciamos la actitud colonial de las iglesias al hablar en nombre de las mujeres y presionar a las autoridades para decidir sobre un tema que nos interesa exclusivamente a nosotras, como son la anticoncepción y la despenalización del aborto. ¿Qué intereses tienen las iglesias? ¿Serán los diezmos del mercado ilegal del aborto?

Segundo: Consideramos la posición del Ministerio de Salud como servil a los intereses de las iglesias, regentas del patriarcado, en un Estado laico como es Bolivia. Exigimos que el Ministerio de Salud trabaje y sea responsable por la salud pública de las mujeres y no se convierta en una sacristía o una sucursal de la inquisición colonial, sino es capaz de hacerlo, pues debe renunciar.

Tercero: Estamos cansadas del tutelaje, la opresión y la explotación de nuestros cuerpos, estamos cansadas que curas, padres, hijos, hermanos, hombres, decidan por las mujeres, no necesitamos que nadie hable por nosotras y mucho menos que las iglesias colonizadoras se adjudiquen nuestra voz y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Finalmente, las mujeres reafirmamos la lucha por nuestra autonomía y la descolonización de nuestros cuerpos, la defensa del derecho a decidir cómo y con quién ejercer el disfrute y placer de nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, la decisión de gestar y parir en libertad.

Es feminista comunitaria.

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