Columnistas

La banca en el centro

Los primeros intentos de regular el mercado de dinero se produjeron en enero de 1911

La Razón / Gustavo Rodríguez

00:02 / 03 de febrero de 2013

Hasta 1872, y desde las profundidades de tiempo colonial, correspondió al Estado regular la producción y emisión de metálico desde la Casa de la Moneda a la sombra del Cerro Rico. El nacimiento de la banca, en cambio, perteneció al protocolo liberal. Los bancos, con la emisión de papel moneda, desplazaron a las monedas de plata potosina, que circulaban no sólo en Bolivia sino cuyo dominio se extendía en buena parte del noreste argentino y el sur peruano. El Monedero de los Andes, llamó Antonio Mitre a este nunca repetido proceso, donde la moneda nacional contaba con reconocimiento internacional. 

Los primeros bancos se crearon en Bolivia en la sexta década del siglo XIX, como parte del proceso de acumulación originaria de capital. Más tarde se expandieron siempre asociados a los intereses de los grandes propietarios de minas y tierras; de ahí que la mayor parte se concentrara regionalmente en el trípode Sucre-Potosí y La Paz, en ese orden de importancia.

Durante el proceso denominado “banca libre”, el Estado boliviano carecía de competencia para regular la actividad bancaria, salvo el de fijar topes para la emisión de papel moneda. La política monetaria no existía e imperaba la ley del mercado. Los primeros intentos de regular el mercado de dinero se produjeron en enero de 1911, al fundarse el Banco de la Nación Boliviana, entidad mixta con capitales privados y gubernamentales. Empero, hubo que vencer antes la resistencia de los propietarios y empresarios, que veían en este pequeño intento de dotar de una pequeña autoridad monetaria al Estado el preludio de un pernicioso “socialismo”. Por ley del 1 de enero de 1914, se le otorgó a esa institución estatal el monopolio de emisión por 25 años, instruyendo a los bancos privados retirar sus billetes de circulación en un plazo de cinco meses, lapso que fue ampliado a diez años en noviembre de ese año. Fue entonces que comenzó, como un acto de soberanía, recién a existir un billete nacional, pues antes, incluso en sus símbolos y alegorías, éste proclamaba su origen privado. 

En 1928 se constituyó, bajo la influencia de la Misión Kemmerer, el Banco Central de Bolivia (BCB), que fue puesto en marcha sobre la base administrativa del Banco de la Nación Boliviana. Al principio, el BCB mantuvo la influencia privada, hasta su “estatización” decretada por Germán Busch el 15 de agosto de 1939. Quizá sólo a partir de entonces se pueda hablar de una banca central capaz de conducir la política monetaria nacional.

Hace poco asistí a la rendición de cuentas de los directivos del BCB. Una acertada combinación de lenguaje técnico y manejo de imágenes permitieron al público asistente, incluso a los no entendidos en materia económica, verificar el aporte del banco. Se apreciaron y ponderaron los logros alcanzados en la regulación del mercado monetario y el ejercicio de una política soberana, sin la consabida injerencia de los organismos internacionales. La “desdolarización” de la economía se realizó gradualmente, y sin producir los traumas como los que una vez ocasionó, en 1982, un ministro de economía en los inicios de la gestión de la UDP.  Otros acápites importantes fueron el buen manejo de las reservas internacionales y el aporte a sectores estratégicos mediante créditos. En suma, pudo verse un BCB en el centro del crecimiento de la economía nacional.

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