Columnistas

Lo que está bien, está bien

No hay que ser simpatizante ni militante del MAS para darse cuenta de que éste es un logro

La Razón (Edición Impresa) / Baldwin Montero

02:29 / 24 de diciembre de 2013

Si de algo podemos estar seguros  en el ámbito político es que hasta el final de los días no habrá elección nacional que acabe con el 100% de respaldo a un solo candidato, al menos no en un Estado democrático.

Sabemos también que jamás habrá igualdad en los términos estrictos del concepto, porque los seres humanos somos en esencia diferentes y porque la falta de competencia sólo podría darse en una sociedad robotizada.

Pero de seguro que todos los bolivianos festejarían al unísono si la selección de fútbol gana un campeonato mundial o si alguna vez el país recupera su salida soberana al Pacífico. 

¿Acaso hubo algún boliviano que criticó la clasificación del seleccionado nacional de fútbol al Mundial de 1994? ¿Habrá algún connacional que esté del lado de Chile en el caso de la demanda que el país interpuso en La Haya?

Lo que quiero decir es que hay asuntos que, no obstante nuestras diferencias, nos unen como bolivianos, o al menos nos deberían unir. Asuntos en los que la única militancia que vale es la militancia con el país, la que está más allá de los intereses personales o de grupo.

Y lanzo esta reflexión por lo que recientemente ha provocado el lanzamiento del satélite Túpac Katari en sectores de la oposición. Algunas de sus reacciones, no todas por suerte, se han alimentado de algo que ellos mismos critican constantemente al Gobierno: la incapacidad de mirar más allá de la pulseta política entre oficialismo y oposición. 

El día del lanzamiento, por ejemplo, el jefe de Unidad Nacional miraba al cielo, pero preocupado por los precios de la canasta familiar. Y en la tierra su preocupación era el asalto de una joyería en Punata. “Satélite TK en órbita, la vida continúa, precios canasta familiar suben al cielo, producción granos se estanca, asaltan joyería en Punata”, escribió Samuel Doria Medina en su cuenta de Twitter. 

A la senadora Centa Rek lo que le preocupaba era el costo del satélite. Escribió en la misma red: “chau chau 600 millones de US que #Bolivia lanzó al espacio en el satélite” y “Satélite Tupac Katari mucha plata y pocas nueces pero todo sirve para hacer campaña”. Me llamó la atención que duplicara el precio del TK.

Las expresiones de crítica se  extendieron incluso a algunos analistas políticos, como Iván Arias, quien consideró que lo que hace el satélite es desviar nuestra atención al espacio para distraernos de los problemas que se presentan en la tierra, como el trabajo infantil.

Críticas válidas, por supuesto, pero también mezquinas. Es cierto que el satélite no resolverá el robo de la joyería en Punata ni el problema del trabajo infantil, tampoco mejorará esencialmente la velocidad del internet ni garantizará la caída de precios en este servicio ni nos dará acceso soberano al Pacífico, pero logrará algo esencial para el desarrollo de cualquier sociedad moderna: cobertura nacional en telecomunicaciones.

No se trata de sobarle el lomo al Gobierno, que con frecuencia comete excesos en su lógica de eliminar la disidencia, pero no hay que ser militante ni simpatizante del MAS para darse cuenta de que éste es un logro que merece todo el reconocimiento, porque Bolivia avanza y porque el satélite ayudará a mejorar las condiciones de vida de miles de habitantes castigados por el aislamiento.

Hace poco, cuando Michelle Bachelet ganó las elecciones en Chile, tanto el presidente Sebastián Piñera como su contrincante, Evelyn Mathei, se comunicaron con ella para felicitarla por su victoria y desearle éxito en su administración. Ninguno dijo que ganó la abstención. Esta es la actitud que nos haría bien.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia