Columnistas

Las bravatas de Corea del Norte

La novedad más importante en el conflicto entre las Coreas es el cambio de actitud de China

La Razón / Foro - Fareed Zakaria

01:24 / 24 de marzo de 2013

Según Karl Marx, la historia se repite la primera vez como tragedia; la segunda, como farsa; y la tercera vez (podría haber añadido), como Corea del Norte. Justo cuando pensamos que el lugar no podía ponerse más extraño, de hecho, se puso. En las últimas semanas, esta nación empobrecida y aislada probó una bomba nuclear, amenazó con un ataque nuclear preventivo contra EEUU, derogó el armisticio que puso fin a la Guerra de Corea y declaró su intención de echar una “lluvia de balas” sobre su vecino del sur .

Nadie sabe a ciencia cierta lo que está pasando. Es muy poco probable que estos movimientos sean concebidos y dirigidos por Kim Jong Un, el joven líder que sucedió a su padre, Kim Jong II. La dictadura militar de Corea del Norte se ha casado con la tercera generación de la dinastía Kim, que ahora parece servir principalmente como un símbolo unificador de su pueblo. Pero es poco probable que un joven de 28 años de edad, casi sin antecedentes en la política ni experiencia en el gobierno, sea quien concibe y dirige estas políticas (parece tener carta blanca en materia de política de baloncesto en el reino ermitaño).

La explicación más probable sobre las acciones de Corea del Norte es que está tratando de llamar la atención. En el pasado, sus provocaciones generalmente conducían a esfuerzos internacionales (sobre todo estadounidenses) para reducir las tensiones. Luego vinieron las negociaciones, que llevaron a un acuerdo, si se le puede llamar así. El Norte incumplió las negociaciones, lo que dio lugar a las sanciones, el aislamiento y, por último, la provocación de Corea del Norte, de nuevo.

El modelo se puede repetir, pero es un juego de alto riesgo, con armas nucleares, donde interactúan la provocación y el hípernacionalismo. Las cosas podrían salir mal. Sin embargo, la novedad más importante es el cambio de actitud de China. En un cambio notable, el gigante asiático (que económicamente sostiene a su vecino coreano) ayudó a redactar y luego aprobó las sanciones de la ONU contra Pyongyang hace tres semanas.

Durante décadas, Pekín consideraba a Pyongyang como un aliado histórico. Sin embargo, un alto funcionario de la administración de Obama manifestó que “es evidente que estamos escuchando cada vez más frustración y preocupación de Pekín por Corea del Norte”. En una reunión reciente de un importante órgano asesor del Gobierno, un alto funcionario del partido comunista cuestionó abiertamente la posibilidad de “mantener” o “deshacerse” de Corea del Norte; y se preguntaba si se debería hablar con ese país o “luchar” contra él. Días atrás, en una edición abierta del Financial Times, un analista del partido comunista argumentó que China debería “abandonar” a Corea del Norte.

Hablar es más fácil que actuar. China jamás impuso penalidades ni ha ejecutado de forma estricta sanciones contra su aliado. El razonamiento de Pekín es entendible. Tendemos a pensar en Corea del Norte a través de un prisma de dos aspectos: las armas nucleares y los derecho humanos.  Pero los chinos tienen una preocupación que los presiona aún más: el colapso nacional. Si continuarían presionando intensamente al Gobierno norcoreano, el régimen caería, dejando atrás millones de personas que irían a China en búsqueda de refugio. Incluso más importante, el final del juego sería obvio: una península coreana unificada bajo los términos de Corea del Sur. Lo que para China significaría limitar con un aliado formal de EEUU, con tropas de aproximadamente 28 mil soldados en su territorio y armas nucleares. Nadie tiene que ser paranoico para preocuparse por este escenario.

Si EEUU quiere profundizar el compromiso de China para frenar la beligerancia de Corea del Norte, deberá atender las preocupaciones de Pekín. El asesor de seguridad nacional, Tom Donilon (quien ha sido el más importante interlocutor con los chinos), podría mantener conversaciones francas con sus contrapartes chinas sobre un plan estratégico para la península coreana en caso de que Corea del Norte colapsara. EEUU debería explicar si apoyaría la inmediata eliminación de las armas nucleares, si las tropas estadounidenses permanecerían en una Corea unificada y cómo sería la relación de EEUU con Corea del Norte.

Henry Kissinger ha descripto de una forma interesante cómo encarar este asunto. La Secretaria de Estado expresó que “los chinos no quieren ser vistos en una postura de abandono de un aliado ni colisionando con Washington planeando su fracaso”.  Saben que ahora existe un peligro real de un accidente, incidente o un error de cálculo en la península coreana. Sí así fuera, existiría el peligro de que China y EEUU terminaran reaccionando rápida y visceralmente en modos que podrían empeorar el panorama, incluso llevar a un conflicto. Para evitar este escenario, se deberían proponer serias conversaciones estratégicas”.

Kissinger, quien ha pasado más tiempo que cualquier otro estadounidense hablando con los altos líderes de Pekín, expresa lo siguiente: “Mi instinto me dice que los chinos están listos para tener esta conversación”.  Un alto funcionario del Gobierno concurrió diciendo que “China desea estabilidad, pero ahora reconoce que Pyongyang es el conductor de la inestabilidad en la península coreana”.

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