Columnistas

Ser candidato al TSE

En este afán de desprestigio todo es útil: fotografías, frases descontextualizadas, amistades...

La Razón (Edición Impresa) / Lourdes Montero

01:29 / 06 de julio de 2015

Cuando la Asamblea Legislativa publicó la convocatoria para postulantes a vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), nadie esperaba que 403 ciudadanos y ciudadanas presentarían su candidatura, asumiendo que cumplían con los requisitos en torno a dos cualidades: idoneidad y capacidad.

Frente a la crisis del actual TSE, los representantes de la oposición y el oficialismo llegaron al consenso de exigir 17 requisitos que permitían evaluar los méritos de los postulantes. En la primera etapa de selección, nos sorprendió la cantidad de conciudadanos que se consideraban a sí mismos capaces de gestionar la democracia en el país, y celebramos el gran número de candidatos y candidatas, puesto que esto otorgaba legitimidad a la elección.

Transcurrida la revisión de las postulaciones y publicada la lista de habilitados/as se estableció un periodo de impugnaciones, donde la ciudadanía podía presentar cualquier causal de inelegibilidad con base en los requisitos exigidos por la Asamblea. Sin embargo, esta etapa de escrutinio público rápidamente se convirtió en un campo de batalla, donde las cualidades de idoneidad y capacidad son las que menos se cuestionan, dando paso a calificativos, prejuicios y odios personales.

El primero en ir a la batalla mediática fue el Presidente, quien al conocer los nombres de algunos de los candidatos, inmediatamente los descalificó, poniendo en riesgo un precario consenso en la Asamblea. Esta acción abre las compuertas de un proceso de acoso y persecución inimaginable que no busca cuestionar la idoneidad o capacidad de los candidatos, sino simplemente desatar sospechas, suponer simpatías o antipatías, y consolidar el desprestigio de las personas que osaron considerarse honorables candidatos/as para la gestión del Tribunal Supremo Electoral.

En este afán de desprestigio todo es útil: fotografías, frases descontextualizadas, amistades, relaciones de parentesco, paternidad de los hijos… En fin, si usted era candidato tenía que estar dispuesto al escrutinio de su Facebook, de su Twitter, de la memoria de sus amigos y enemigos; todo con tal de encontrar alguna fisura por donde se cuele la desconfianza sobre sus acciones futuras. Este escrutinio además reveló la vocación de algunos colegas periodistas por el escándalo amarillista que, colgados del rumor fácil, utilizaron las redes sociales en lugar de la investigación seria para poner en cuestión de manera sensata la idoneidad o capacidad de los candidatos.

Todo este show mediático solo provoca una cortina de humo que impide discutir temas de fondo sobre la institucionalidad del TSE. En esta parafernalia de desprestigio ¿alguien logró saber cuáles eran las propuestas de cambio que plantearon los candidatos y candidatas? Claramente ese no era un tema de cobertura de prensa; más fácil es apelar al odio o resentimiento personal de unos contra otros para desatar polémica. El desgaste del proceso conlleva que los vocales electos lleguen con un deterioro innecesario a desempeñar sus funciones. La tarea de reconstrucción de la legitimidad del TSE no será fácil, con qué fin algunos optan por agregar obstáculos en ese empinado camino. Tal vez al compartir un rumor o calificación sobre un candidato no tenemos conciencia que la víctima final solo será nuestra institucionalidad democrática.  

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia